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Amenazas de tormenta a pesar de los rayos de un pálido fulgor

Intentan mantener el espejismo de que se compra, se ríe y se vende, quieren perpetuar la inverosímil rutina de consumo haciéndonos creer que se compra con la misma alegría de siempre.


Pedro Crenes/Especial

El año 2013 arrancó con mucho sol en Madrid, dándonos una pequeña tregua de luz en este despegue incierto de año, uno de los más duros que nos va a tocar vivir por estos lares. El año amenaza tormenta, a pesar de esos rayos de un pálido fulgor arenoso y frío. Despidos en grandes empresas como Iberia y en el sector bancario a cambio de la ayuda europea. Recapitalizar a parte de los responsables del problema. Recortes en sanidad pública, en educación. Subida de impuestos, desafíos soberanistas, primas de riesgo que se contraen o disparan al antojo de los mercados, corrupción por todos lados.

La cosa va para largo,  así lo dicen claramente los números.

 
Hay mucha gente sin trabajo y muchos de ellos ya han agotado su prestación por desempleo. Hay muchas familias que tienen a todos sus miembros en edad de trabajar sin poder hacerlo. Hay jóvenes que aún no han tenido su primer empleo. Hay  familias que están viviendo de la pensión de los abuelos. Cáritas y otras asociaciones de ayuda a los más necesitados se están viendo desbordadas por los casos de personas que ya no pueden disimular más su situación y acuden a la caridad de otros para subsistir. Se pide ayuda en España para los españoles que ven como sus ahorros y su bienestar social se va consumiendo. Sí, hay muchas, muchas necesidades.

A pesar de todo, las calles de Madrid, que se han enfriado ya definitivamente de invierno, intentan mantener el espejismo de que se compra, se ríe y se vende, intentan mantener la inverosímil rutina de consumo, haciéndonos creer que aquí se consume con la misma alegría de siempre.

Y eso es lo que se perdió hace tiempo por acá: la alegría. Los españoles piensan que sus problemas más grandes son el desempleo y los políticos. El desencanto se apodera como un virus de los corazones y la desconfianza en el futuro crece exponencialmente. La rueda del consumo se va deteniendo mientras que el Gobierno recrudece la austeridad y los recortes del estado de bienestar de todos. Pero no el de ellos, para qué, el derroche en cargos públicos sigue en pie y las reformas para que el Estado adelgace su sobrepeso de burocracia no llegan. Ni van a llegar.

 
2013 trae muchas sombras, aunque los mismos que han estado mintiendo sobre la verdad de la situación dicen que la luz al final del túnel comenzará a verse a mediados de año, después del verano. Piden ánimo y confianza, ponen su cara más dura para decirnos que estemos tranquilos, que ya casi estamos acabando, pero no es verdad: la cosa va para largo, lo dicen los números, las previsiones, las agencias de calificación. Todos agrandan sombras sobre la maltrecha realidad española.

Aún así, las cosas, el espíritu de aguante y de lucha del pueblo español saca la cabeza del mar de los oscuros presagios para darse otra bocanada de aire para seguir nadando, para seguir arreciando como los buenos aguaceros panameños, intentando inundar la grisura de las circunstancias con toques de luz y dignidad.

La solidaridad está creciendo, la gente se está uniendo, no solo en contra de los políticos, sino también en defensa de lo poco que se tiene para no perderlo. La sociedad se ha declarado en pie de guerra contra los que nos gobiernan, se declara insumisa contra la locura de unos gobernantes que se creen los dueños feudales de lo que es de todos, parapetados detrás de una mayoría absoluta que no vale absolutamente para nada si el pueblo se echa a la calle y les exige otra cosa.

 
España quiere resistir y lo está haciendo mientras su mentalidad como sociedad civil se transforma y madura. Estamos en lo que yo llamo la Segunda Transición española, la más importante, la de mentalidad, la de perspectiva e idiosincrasia. Por lo menos es lo que yo veo, lo que quiero creer.


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860243
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América