Panamá se ha transformado en un país de golf, y eso lo demuestra día tras día con la organización que mantiene a la hora de hacer campeonatos.
Ayer fui al Club de Golf de Coronado y quedé feliz, pues los hermanos de Colombia y Panamá reían y gozaban mientras jugaban este deporte.
El día fue increíble. Las sonrisas de los golfistas y profesionales siempre estuvieron latentes. Le doy gracias al golf, pues es uno de los pocos deportes que puede unir a dos naciones diferentes.