El estadounidense Andy Roddick, quinto favorito, echó el cierre a la segunda sesión del Abierto de Estados Unidos con un triunfo frente a su compatriota y amigo Justin Gimelstob, que desperdició sus opciones en el primer parcial (7-6 (6), 6-3 y 6-3).
Roddick mantiene las esperanzas locales en el cuadro masculino en compañía de James Blake, que también solventó el primer trámite.
El tenista de Nebraska, ganador en 2003 cuando se impuso a Juan Carlos Ferrero, el último español en disputar una final en Flushing Meadows pasó apuros en el set inicial. Pero los solventó con el saque, el aspecto más fiable y a veces casi único, de su juego. Terminó con diecisiete saques directos.
Gimelstob, argumentado por un aspecto similar, echó por tierra sus posibilidades en el arranque. Se lleva bien con Roddick, con el que entrena a menudo. En sus duelos personales siempre da la sensación de que le puede vencer. Pero termina perdiendo.