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Angel caído: Roberto Durán


¿Dinero? Roberto Durán llegó a tener 2.000 trajes, 1.000 pares de zapatos, diversas joyas valuadas en 2.500.000 dólares y un león blanco en el jardín. Sus hijos iban a pasear a Disneyworld y cobró, según un recuento hecho por el Cholo, alrededor de 40 millones en su carrera. ¿Fama? Un tal Maradona, fanático del boxeo al fin, se desvivió por sacarse una foto con él, en el verano del 99 ("lo admiré toda la vida", dijo Diego, emocionado).
Mike Tyson se hizo boxeador para "ser como Durán", el estadio Nuevo Panamá cambió su nombre para homenajearlo y hasta Nelson Mandela encontró un lugarcito en su agenda para almorzar con Roberto. ¿Gloria? Está considerado el púgil no norteamericano más grande de todos los tiempos.
En su momento, batió marcas de bolsas pagas (10 millones para la revancha con Leonard, en 1980), es uno de los cinco que obtuvo coronas en cuatro categorías distintas y sus 12 defensas del título liviano aún significan un récord (se tienen en cuenta a la AMB, CMB y FIB).
Sí, a Mano de Piedra le sobró el dinero y quizás por eso lo tiró a la marchanta. Y ahora, cargando a cuestas su propia fama -más pesada que Foreman y Carnera- y pegándole al hígado a su legado glorioso, Durán da lástima.
El pasado sábado, el panameño de 50 años perdió por puntos ante el puertorriqueño Héctor Camacho (39), en Denver, y resignó el ignoto título supermediano NBA (no, el campeón pesado no es Shaquille ONeal). Hubo abucheos, miradas piadosas y una pelea decadente. Sin embargo, el Cholo avisó que no se retirará: "Me afectó la altura de Denver. ¿Si fue mi último combate? Estoy de pie, no hay motivos para retirarme. Si Camacho no pudo noquearme, ¿entonces quién?".
¿Qué esperaban ver las 6.600 personas que concurrieron al Pepsi Center? Durán no gana una pelea significativa desde hace 12 años, cuando se quedó con el mediano CMB de Iran Barkley. Y su choque de agosto del 98, cuando intentó la reconquista del cetro mediano frente a William Joppy, hizo llorar hasta al propio campeón. Es que nunca es grato vapulear a una leyenda.
Ante el gastadísimo Camacho, al menos, el Cholo no corría un riesgo extremo. De todos modos, su lentitud y falta de reflejos movieron a la vergüenza ajena. "Quise noquearlo, pero era un blanco esquivo", se justificó el Macho. Si Durán (104-16, 69 ko) es un blanco esquivo, Butterbean tiene la plasticidad de Muhammad Ali...
En Estados Unidos los especialistas ya ni lo toman en serio y, por caso, la Argentina misma comprobó su ocaso: la derrota con Castro en 1997 y la caída, dos años después, ante Omar González. Esa noche, el Cholo registró 79,750 kilos, el peso más alto de su carrera.
Pensar que en su debut, en 1967, dio 53,500. ¿El sábado? Un más moderado 73,500, aunque debió bajar 12 kilos de apuro. Parece una regla: los monstruos no se retiran a tiempo. Le pasó a Ali, Joe Louis, Jack Dempsey, Julio César Chávez, los dos Sugar (Robinson y Leonard), Larry Holmes, Alexis Argüello, George Foreman, Tommy Hearns...
Las excepciones tienen como abanderado a Carlos Monzón. Está demostrado que, más allá de la ecuación dinero-fama-gloria, los grandes estiran su trayectoria hasta el límite. Y muchas veces lo traspasan, como Durán.
íQué lástima! Ellos no gozan el privilegio del mítico Arnold Palmer quien, a los 80 años, aún gana desafíos, dinero y aplausos con su deporte (el golf). Los boxeadores, guerreros de alma, darían cualquier cosa por saborear un poco más aquellas mieles. Tanto que, lastimosamente, hasta se juegan la vida.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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