Los Angeles caídos se multiplican en el deporte americano. El anillo de campeón, símbolo de éxito, se ha convertido en las últimas semanas en la tabla de salvación de familias de deportistas profesionales o universitarios que empeñaron sus trofeos para poder subsistir o, más trágico aún, para comprar droga.
Ese fue el caso de Joe Gilliam, uno de los primeros "quarterbacks" negros de la NFL, que falleció el último día de Navidad con 49 años, víctima de la heroína y la cocaína, su perdición las últimas dos8 décadas. Desde 1995 había vivido en hospicios o debajo de un puente arropándose con cajas de cartón, había empeñado los dos anillos que ganó en 1974 y 1975 con los Steelers, y se rumorea que acababa de recibir ofertas de una editorial y una televisión para inmortalizar su tragedia. Su caso conmocionó el país y despertó el sentimiento de culpabilidad que consideran al
deporte profesional una máquina de hacer dinero, donde los deportistas son piezas del engranaje sin formación, que se usan y se tiran con el paso del tiempo.
Su muerte devolvió a la actualidad a O.J. Simpson, que en mayo pasado enfrentó otro juicio por pegarle a un conductor. Simpson tuvo que vender hasta el trofeo Heisman, que distingue al mejor jugador de fútbol americano universitario, para ayudar a pagar las deudas que le dejó el juicio que libró por asesinato. Sacó unos 230.000 dólares por el premio, unos 40 millones de pesetas.
La crudeza también ha salpicado al campo "amateur", donde la posibilidad de ruina es aún mayor. Billy Sims ganó en 1978 el Heisman, y dos décadas después lo tuvo que empeñar para sufragar los más de 14.000 dólares de manutención que debía a su mujer y sus hijos.
Nueve o diez casos por semana "Cada semana escucho 9 ó 10 casos así: la joven estrella universitaria que se quedó a las puertas y años después viene a por unos dólares con el trofeo", admite Don Budd, un propietario de una casa de empeños en Kansas City. Larry Kelley, que recibió 328.000 dólares por su Heisman del 36, y Charles White, que cobró 184.000 por el suyo, prolongan la lista negra, que toca también al béisbol. El premio Cy Young, que se otorga el mejor "pitcher" de Grandes Ligas lo vendieron Steve Carlton (49.000) y el cubano Mike Cuellar (38.685).
Anillos de oro con diamante Los anillos que distinguen a los miembros de los equipos de las ligas estadounidenses de football y baloncesto son de oro con incrustaciones de diamantes. En el caso del fútbol americano, es la joyería Tiffany la encargada del diseño de la pieza, que está tasada en 35 mil dólares.
Es evidente que el precio se dispara después de haber pertenecido a un famoso, sobre todo en Estados Unidos, donde existe unacultura de recuerdos, el llamado "memorabilia", que ha generado una potente industria en el mercado negro.