ERES irracionales, así se denomina a los animales en su globalidad. Pero este mundo de las bestias pasa al imaginario colectivo desde la más tierna infancia. Capaces de realizar las proezas más arriesgadas, las escenas más graciosas o los momentos dramáticos más intensos, sus propietarios se han convertido en personas millonarias.
La participación de animales en la gran pantalla no resultó extraña ya en los inicios del cine.
En muchas ocasiones, debido tanto a la imposibilidad física como material de tener a disposición de la producción el animal solicitado, se debe acudir a los profesionales técnicos de efectos para que creen un animal lo más parecido a lo demandado por el director. Existen casos muy conocidos de estas obras, que por uno u otro motivo, han marcado un hito dentro de la historia cinematográfica.
El gran mono King Kong (1933, Merian Cooper), fue una obra magnífica de estos especialistas, auténticos artesanos manuales, que supieron combinar la parte mecánica de los movimientos gesticulares del simio.
Asimismo, la adaptación cinematográfica de la obra de Melville Moby Dick (1956, John Huston), pero el animal más terrorífico que ha surcado los mares cinematográficos es Tiburón (Jaws, 1975, Steven Spielberg). La perfección de las réplicas mecánicas del animal fue clave para el éxito comercial de la cinta y repercutió en un premio de la Academia de Hollywood a los mejores efectos especiales.
Títulos como: "Babe, el Cerdito Valiente", "Anaconda", "Shrek", "El espanta tiburones", "Garfield", "Buscando a Nemo", etc, fueron grandes producciones comerciales. Así pues, podemos decir que el mundo animal continúa llenando las expectativas.
Entonces, continuemos emocionándonos como niños al ver estas cintas. Ahora, llévense los pañuelos, suelen ser necesarios para el final.
Animales en la gran pantalla
A muchos actores humanos les gustaría haber conseguido el beneplácito del público, que han obtenido las estrellas de este género.