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Año nuevo, pero sistema de handicap viejo


Superado el trauma del año 2001, en el que las apuestas totales fueron por el orden de los B/.29,364.328.50, la nueva temporada hípica exigirá de quienes están en las esferas de decisión, una serie de cambios profundos para tratar de revertir la curva de descenso que sobre la cual está rodando la suerte de la hípica nacional.
Aunque tarde, ayer se difundió de manera íntegra el Calendario de Clásicos correspondiente al año 2000. Se dice que el mismo no está escrito sobre piedra y que pudieran sufrir variaciones en el transcurrir de los meses, los cuales esperamos sean para bien. Es decir, que se produzcan aumentos y no reducciones.
Pero el problema de la hípica va más allá del Calendario de Clásicos. Si bien es cierto que la agenda de eventos estelares es un vehículo que se emplea para atraer a los inversionistas, es igualmente cierto que son las carreras ordinarias las que subsidian los clásicos, debido a que en ellas es donde se producen la mayor cantidad de dinero en concepto de apuestas.
Después de un año y medio de vigencia resulta casi obligante que los administradores del hipódromo, en coordinación con los dueños de caballos, se reúnan para estudiar los defectos y virtudes del sistema de handicap que está actualmente en vigencia.
Si Equus Entertainment no cuenta con recursos económicos para invertir en el espectáculo ni en la estructura del hipódromo, entonces debe inclinar sus acciones hacia aquellos ámbitos en que no tengan que gastar nada. Uno esos ámbitos, es el sistema de handicap.
Tenemos la impresión de que el sistema actual representa un obstáculo para la presentación de carreras más balanceadas, amén de paupérrima población caballar en términos cuantitativos y cualitativos.
En todas hípicas prósperas de nuestro continente (EU, Puerto Rico y Canadá) las carreras de Reclamo y las Condicionales son las que representan la mayoría de las programaciones hípicas.
En la última administración gubernamental, se instituyeron las carreras de Reclamos y los resultados, si no fueron perfectos, por los menos eran mejores que los que tenemos ahora.
La empresa operadora del hipódromo, y sus administradores locales, deben proyectarse como lo que es Equus: una empresa privada. No pueden seguir manejando la actividad para complacer egos y caprichos.
El que quiere comprar o tener un caballo para lucirlo, que se lo lleve para su casa. Los que quieren hacer hípica, deben ser razonables y entender que no pueden seguir "comiendo pan hoy, para tener hambre mañana".


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América