Ya no más. Ya no habrá otro pelotero luciendo el número 42 en las Grandes Ligas. Ya no se escuchará más el ¡Apaga y vámonos! del comentarista de Espn Ernesto Jerez.
Se bajó el telón de la temporada 2013 de las Grandes Ligas y con ello la despedida del mejor cerrador de todos los tiempos, el panameño Mariano Rivera.

Ayer, en el Minute Maid Park, hogar de los Astros de Houston, apareció por última vez la imagen como pelotero activo de Rivera. En el coliseo, 40,542 personas fueron testigos de la presencia de “Sandman”, que antes del juego se disculpó por no jugar ante ellos, en el último partido de su carrera de 19 temporadas en las Mayores, todas luciendo el mítico uniforme a rayas de los Yanquis de Nueva York.
“No tengo nada más que dar, ha llegado el fin y es algo que tengo completamente asumido”, declaró Rivera a la prensa. “Lo di todo y ahora es el momento del adiós porque lo conseguido es un regalo de Dios y gracias por eso”, agregó el chorrerano, quien terminó con 652 rescates en su carrera, máxima cifra en la historia de las Grandes Ligas.
“Creo que agoté toda la gasolina que tenía en mi tanque, y ahora está vacío. No me queda nada más. Lo dejé todo”, afirmó Rivera antes de observar desde la banca, durante 14 entradas, cómo el equipo de su vida cerraba la campaña con una victoria 5 carreras por 1 sobre los Astros.
Último homenaje
Antes del partido y como fue costumbre en esta campaña en los diferentes estadios que visitó, Rivera fue homenajeado por la organización de los Astros. En el acto estuvieron presentes grandes figuras, entre ellas el legendario lanzador Roger Clemens y Joe Torre, quienes también compartieron con Rivera en los “Bombarderos del Bronx”.
Clemens le entregó a Rivera una pintura muy llamativa, antes de que apareciera en una pantalla gigante del Minute Maid Park, Kirk Hammett, de la banda Metallica, que tuvo palabras de elogios para el cerrador de los Yanquis.
La banda estadounidense de thrashy heavy metalMetallica es la que toca el tema “Enter Sandman”, canción que estremecía las paredes del Yankee Stadium cuando aparecía por el jardín central el “Expreso de Puerto Caimito”.
Para la historia
En el libro sagrado del béisbol quedará grabado el 26 de septiembre de 2013 como el último día que Rivera se trepó a un “potro indomable”. Y lo hizo ante 48 mil aficionados que abarrotaron el Yankee Stadium.
“Sabía que ese era el momento perfecto para despedirme del béisbol”, reiteró Rivera. “Creo que el jueves fue el día que lo dejé todo en el terreno”, añadió.
Precisamente el último jueves, Rivera comenzó a sentir dolor en su brazo de lanzar.
“Lancé con un tremendo dolor en mi brazo. Sin embargo, al mismo tiempo, lo dejé todo. No sé cómo le hice para sacar esos dos outs(jueves) en el noveno episodio. Solo por la gracia de Dios. Ahí supe que era el final”, precisó.
A comienzos de esta semana, Rivera llegó a expresar su deseo de jugar como jardinero central, pero ante los periodistas admitió que había cambiado de opinión, al considerar que su rodilla no estaba en buenas condiciones para desempeñarse en esa posición.
"Lo consideré seriamente. Si hubiese sido unos años atrás, creo que lo hubiese hecho. Pero ahora mi rodilla no ayuda. No voy a hacer el ridículo. Respeto mucho al béisbol para hacer cosas que no debo”, dijo.