Después de la confesión pública hecha por la ex velocista estadounidense Marion Jones que se había dopado, el mundo del deporte profesional estadounidense está a punto de vivir otra conmoción, esta vez dentro del llamado pasatiempo nacional, el béisbol de las Grandes Ligas.
Una serie de nombres de jugadores reconocidos de las Grandes Ligas que estarían ligados al consumo esteroides podría ser dada a conocer próximamente como resultado de la investigación que dirige el ex senador demócrata George Mitchel por encargo de la oficina del comisionado del béisbol profesional.
Desde que Mitchell inició su investigación del uso de esteroides dentro de las mayores, hace 18 meses, a pedido del comisionado Bud Selig, las interrogantes han sido si el informe final ofrecería nombres, cuántos podrían ser dados a conocer, y qué tan importantes serían esos nombres dentro del deporte de la pelota.
Hasta ahora han sonado con insistencia los nombres de Barry Bonds, de los Gigantes de San Francisco; Gary Sheffield, de los Tigres de Detroit y Jason Giambi, de los Yanquis de Nueva York; Rick Ankiel, de los Cardenales de San Luis y el tercera base Troy Glaus, de Toronto.