Los “leones” del Plaza Amador mostraron ayer su lado más insaciable dentro del césped sintético del estadio Maracaná, de El Chorrillo, y le recetaron la primera paliza (4-1) y cuarta derrota al tico Javier Wanchope en sus últimos 33 partidos al frente del Atlético Chiriquí (incluyendo duelos en la liga de ascenso).
Aunque en las gradas los goles del conjunto que dirige Mike Stump no sirvieron para mitigar la lluvia incontrolable de insultos obscenos que disparó un sector de la hinchada contra un directivo del Plaza, que recientemente afirmó que hay delincuentes que se hacen “pasar por miembros de las barras”. Eso sí, al hincha placino solo le quedó aplaudir el planteamiento de Stump, víctima también del arrebato de la fanaticada en duelos pasados, pero ayer, los jugadores del Plaza no dieron chance a que se ensañaran con su DT. Goles de Miguel Gil y el paraguayo Julio Castillo, a los 6 y 10 minutos, respectivamente, pusieron contra la pared a los chiricanos desde el arranque.
Stump acertó casi en todo: en lo táctico, en los cambios, e incluso, en la manera en que llegaría el gol del descuento de Chiriquí. A la media hora de juego, ante el acecho del rival, el técnico “felino” advirtió a su jugador guaraní que sus malas entregas podían “salir caras”. “Julio (Castillo), cambia de frente. ¿Cuántas bolas piensas regalar?”, lo reprendió desde el banquillo. Y entonces ocurrió lo que Mike temía: Miguel Saavedra --lo mejor de Chiriquí-- robó la pelota al paraguayo, invadió el área, centró y Mario Duarte la mandó a guardar. Era el 2-1. Y todas las miradas y reproches se dirigieron hacia el sudamericano.
Stump, entonces, explotó: “Estamos allá arriba (en ataque) haciendo locuras”. “Metan un poquito más de actitud”, les exigió para la segunda parte.
Su discurso surtió efecto: Josiel Núñez, a los 52, y Ricardo Buitrago (golazo desde unos 20 metros a los 85) sentenciaron. “Halconcito” dedicó el gol a un amigo, de nombre Paul, a quien se le murió la madre, y del que dijo: “Atraviesa momentos difíciles”.