El apoyo del gobierno cubano a la lucha para sacar la Armada estadounidense de la isla puertorriqueña de Vieques fue recibido con silencio por parte de la gobernadora Sila M. Calderón y críticas de líderes legislativos.
El presidente cubano, Fidel Castro encabezó ayer en La Habana, junto a líderes independentistas puertorriqueños, una masiva manifestación en solidaridad con la lucha para sacar de Vieques a la Marina de Estados Unidos, dueña de dos terceras partes de la pequeña isla de unos 9,400 habitantes.
La gobernadora Calderón rehusó emitir juicio alguno sobre la marcha multitudinaria alegando desconocer si se le había dado un matiz "político o ideológico".
No obstante, afirmó a la prensa que la presencia de la Marina en Vieques, asunto que ha captado la atención internacional, "es un "issue" (problema) que va más allá de ideologías...porque se trata de derechos humanos".
Mientras, el presidente del Senado, Antonio Fas Alzamora, arremetió contra la concentración masiva alegando que ese apoyo desvirtúa el consenso logrado en Puerto Rico a favor de la salida permanente de la Marina porque añade el elemento "político partidista".
Añadió que Puerto Rico no puede aceptar expresiones de un "gobierno que violenta los derechos civiles, que restringe la expresión libre y democrática de las ideas de su pueblo".