Como ocurre en diciembre de cada año, una nueva camada de jinetes se suma al ejército de "muñecos de seda" que abrazan la profesión de las botas y la fusta en aras de forjarse un futuro mejor.
Hace una semana se graduaron y durante el fin de semana se estrenaron.
Las escenas fueron las mismas de siempre: jóvenes ilusionados con emular a estrellas de ayer como Laffit Pincay y a luminarias de la actualidad como Cornelio Velásquez. Las gradas del hipódromo estaban repletas de padres, hermanos, tías y primos esperanzados en ver a la nueva estrella de la familia cruzar la meta triunfante.
Los máximos lauros fueron, en esta oportunidad, para Nicolás Batista, quien ganó con Yaro; Edwin Batista, que impuso a Oro de Negro; Renán Aparicio, quien saboreó las mieles de la victoria sobre Diquera y Michael Martínez, quien visitó el círculo de los ganadores cabalgando sobre Chinock.
El fanático hípico, especialmente ese que apuesta, suele ser poco indulgente al momento de emitir un juicio en cuanto a una competencia y, sobre todo, cuando de los jinetes se trata. Pero hay que esperar.
Las últimas promociones del Centro de Formación de Jinetes Laffit Pincay Jr., nos han dado figuras como José Lezcano, Eddie Castro y Fernando Jara, para citar a algunos.
Es por eso que no tenemos dudas de que dentro de pocos meses empezaremos a ver el talento de esta nueva generación de jinetes, para beneplácito de sus familias; para satisfacción de los docentes del Centro de Formación de Jinetes y, sobre todo, para consolidar aquello de que Panamá es la Cuna de los Mejores Jinetes del Mundo.