Chepo ha realizado una gran campaña. Con un equipo de bajo perfil ha llegado hasta la final, un puesto que seguramente le envidian hoy día equipos protagonistas de nuestro fútbol como los son el San Francisco, Plaza Amador, Chorrillo, Sporting San Miguelito y Árabe Unido.
Sin embargo, creo que su sueño de hadas terminará hoy. No tengo nada en contra de los “tigrillos”, al contrario, me encanta este proyecto desde su nacimiento hace 12 años. Mas, al frente tendrán a un rival de respeto. De jerarquía. Un Tauro que tuvo una ronda regular bastante inconsistente, pero que se apretó el cinturón cuando debía. Los “albinegros” se pusieron serios, dejaron fuera de las semifinales al Chorrillo FC, luego eliminaron a los “académicos” y ahora llegan a este encuentro motivados por ganar la corona y conseguir un boleto en la próxima edición de la Concacaf Liga de Campeones.
Los jóvenes chepanos fueron quizás la mayor sensación del torneo, pero llegó el tiempo de que le abran paso a los veteranos (futbolísticamente hablando), a aquellos jugadores experimentados que saben exactamente lo que tienen que hacer para contar por triunfo este tipo de citas.
Los “toros” afrontan este duelo con su ventaja histórica, que pasa mucho y, además, con la ventaja que les representa haber jugado dos partidos consecutivos en el césped natural del estadio Rommel Fernández (escenario del partido de hoy) y otros dos o tres durante la primera fase, muy contrario a su rival de turno, que únicamente practicó un día en este coliseo, luego de haber jugado toda una campaña en engramado artificial.
Creo que Luis Rentería volverá a ser determinante en este cotejo. ¡Ah! no olvidemos a Edwin Aguilar, a quien se le presenta el marco perfecto para terminar con su sequía goleadora.