A l leer las Bases del Concurso Nacional de Literatura Ricardo Miró 2011, la primera palabra que nos vino a la mente fue “ética”, como sinónimo de una posición transparente en cuanto a todo el trabajo que debe realizar el jurado calificador, y que también rige el actuar de todos los que participan de su organización y realización.
Por eso, en mis palabras introductorias a la lectura del acta de la sección de Poesía, comencé dando las gracias a todos los organizadores y trabajadores del INAC, y a Panamá, por tanto esfuerzo y entrega, y por la organización de un concurso en el que se privilegia la transparencia y se cuida con rigor profesional el anonimato de los escritores concursantes, para que el trabajo de cada jurado sea limpio y en ningún sentido puedan ocurrir señales de favoritismo u otras formas de preferencia.
En mi caso personal, fue también tomarle el pulso a una amplia zona de la poesía actual que se está escribiendo ahora mismo en la querida tierra panameña, cuya cultura en su más amplio referente nos ha llegado siempre con un sentimiento de entrega y compartimiento. Su música, especialmente, ha sido de notoria presencia en el gusto de los cubanos.
Al leer los 50 libros inéditos enviados este año 2011 al Ricardo Miró, pude apreciar que de una forma u otra hay una poesía de sólida base tradicional, y que por medio de la expresión coloquial y el intimismo lírico apuesta por la comunicación solidaria con el lector, aunque hay casos de autores en los que los recursos tropológicos tienen una mayor presencia, y entonces se siente a Vallejo y a Borges (y hasta una zona de la poética de Neruda) como responsables de la angustia de las influencias, esa que todos de una forma u otra padecemos en nuestra escritura.
Aunque las bases del concurso solo estipulan un premio único, este año los escritores que conformamos el jurado de Poesía (de Puerto Rico, Mairyn Cruz; de Panamá, José Franco, y de Cuba, Pepe Sánchez) acordamos ejercer la soberanía de la que dispone todo jurado, y decidimos dejar constancia en el acta de otros tres libros, aparte del Premio, cuya calidad así lo reclamaba.
Fueron estos: “Mejorana a tu expresión de ahogada”, presentado con el seudónimo “Taole”; “Boulevard”, con el seudónimo “Milena”; y “Calcos en la piel del aire”, con el seudónimo “Ebenezer”, El jurado de Poesía decidió por unanimidad otorgar el premio “Ricardo Miró 2011”, al libro “Hemos caminado siglos esta madrugada”, presentado con el seudónimo “Víder” (que resultó ser el joven poeta Javier Medina Bernal).
En el poemario se percibe que el poeta conoce su oficio; porque “en esta obra predomina el transcurrir de la conciencia, un fabular con elementos de la cotidianidad, donde la lluvia, convertida en metáfora y símbolo en mitad de la existencia, ocupa casi todo el devenir del sujeto lírico, en el que el poeta se vale de “la difícil sencillez” (algo “difícil” de lograr) para trasmitir al lector un recorrido de sensaciones, que se disfruta en un acontecer circular, eficaz”.
Esa semana en Panamá, también fue propicia para conocer y compartir con excelentes escritores de varios países que actuaron como jurados de otras secciones del concurso, y también con otros escritores, profesionales e intelectuales panameños, valiosos seres humanos que la querida tierra de Panamá nos brindó el privilegio de conocer, y que para nuestro honor y alegría ya algunos de ellos forman parte de los amigos imprescindibles, esos que van a seguir acompañándonos en este viaje hacia el mejoramiento humano. Algo por lo que vale la pena dar las gracias y sentir el agradecimiento de un nuevo descanso en el camino.
* Escritor cubano. Miembro de la UNEAC. Director de la revista cultural “Calle B”