Un Árabe Unido iluminado e inspirado borró ayer al Pachuca mexicano de la cancha, propinándole una goleada de 4-1 en el césped sintético del Estadio Agustín “Muquita” Sánchez de La Chorrera, en el arranque de la fase de grupos de la Liga de Campeones.
Al mando del técnico colombiano Richard Parra, los colonenses saltaron al terreno sin complejos y humillaron a uno de los gigantes de América.
Los “Tuzos” del Pachuca, flojos y perturbados, nunca descifraron la estrategia de los locales y gozaron de pocas libertades y ocasiones de gol.
El batacazo inicial lo dio Orlando “Papi” Rodríquez, quien aprovechó un error defensivo en la zaga tuza para anticipar al meta Rodolfo Cota y sutilmente depositarla en las redes al minuto 23.
El Árabe, en vez de replegarse, se soltó y en la agonía de la primera mitad (min, 45), Víctor René Mendieta, hijo, de cabeza castigaba al elenco del Estado de Hidalgo, firmando el 2-0.
Los árabes, con Camilo Aguirre, “Pito” Rodríguez y Alejandro Vélez enchuflados en el medio sector, jugaban y se lucían. Y en las gradas, la afición cantaba. La noche se perfilaba perfecta, mágica. En el complemento los colonenses volvieron a la carga.
Al minuto 72 Manuel Mosquera recogió un balón huérfano en el área y lo mandó a guardar. Era el 3-0. La humillación estaba servida. Los muchachos de Parra no daban libertades y aprovechaban las distracciones y desaciertos del lauredo rival.
Los pupilos del argentino Guillermo Rivarola intentaron reaccionar a la ofensiva al minuto 78, cuando Paul Aguilar marcó y acercó a los suyos, pero cuatro minutos después el espigado defensa central Reynaldo Lewis apagó la sublevación al rematar de derecha un balón que se anidó en las redes. Era el 4-1 y el Árabe se ahogaba de la emoción.