La selección argelina aspira a dar la sorpresa en Sudáfrica, pese a la dificultad de su grupo, y conseguir pasar a la segunda fase del campeonato, lo que constituiría un hito en la historia futbolística del país.
La única selección árabe presente en la cita mundialista africana se medirá en el Grupo "C" a las de Inglaterra, Estados Unidos y Eslovenia.
El equipo, conocido como los "zorros del desierto" ("fennecs"), regresa a un Mundial tras 24 años de ausencia (México 1986).
Su entrenador, Rabah Sadane, no ha cesado de advertir en los últimos meses que sus rivales serán muy duros de pelar, aunque confía en poder pasar a octavos de final con un equipo en el que prima la juventud y el talento.
La selección argelina parte con la ventaja de no sentirse obligada a satisfacer grandes expectativas tras el desbordante entusiasmo nacional que supuso para los argelinos la clasificación mundialista, después de dejar en la cuneta a Egipto, su ancestral rival.