Argentina admitió hoy que hay "una pelea de intereses" en la controversia desatada por las supuestas trabas al ingreso de importaciones de alimentos impuestas por el Gobierno, pero negó que el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, se haya "enojado" por la medida difundida por la prensa.
A Lula, que participó el pasado martes en Buenos Aires de los festejos del Bicentenario de Argentina, "no lo vimos en ningún momento enojado", ni tampoco planteó "ningún impedimento para que ingresen importaciones" al país, señaló el ministro del Interior, Florencio Randazzo, en declaraciones radiales.
El Gobierno de Cristina Fernández "defiende la industria argentina", pero "de ninguna manera nos vamos a pelear con Brasil", afirmó Randazzo.
El secretario de Comercio Exterior del Ministerio de Desarrollo, Industria y Comercio de Brasil, Welber Barral, dijo este miércoles desconocer por ahora posibles medidas de Argentina para restringir la importación de alimentos pero advirtió que responderá en la misma forma en caso de que se confirmen.
La Unión Europea y Brasil, socio de Argentina, Paraguay y Uruguay en el Mercosur, el mayor bloque comercial de América Latina, se oponen a las trabas al ingreso de alimentos extranjeros comunicadas "verbalmente" por el secretario argentino de Comercio, Guillermo Moreno.
Estos supuestos impedimentos trascendieron en la prensa local sin que haya una resolución oficial sobre su alcance.
Las trabas dictadas por Moreno se atribuyen al deseo de frenar la inflación y la intención de proteger la industria alimentaria ante una eventual avalancha de importaciones por una devaluación del euro que favorecería a los exportadores comunitarios y desviaría hacia Argentina parte del comercio de Brasil con la UE.
"No es un tema para que nos tenga que sacar de quicio ni mucho menos. Esas cosas se resuelven en otros ámbitos, no en los diarios o cables", sostuvo a su vez el jefe de gabinete argentino, Aníbal Fernández.
El jefe de ministros dijo además a radio Del Plata que si la presidenta Fernández "tiene que discutir cosas de máximo nivel lo hará con el presidente Lula y no habrá ningún tipo de declaración de estas características que nos pongan en preocupaciones".
"Nosotros estamos en la Organización Mundial del Comercio y vamos a respetar todo lo que establece", argumentó a Radio Diez Randazzo, quien recordó además que Brasil tiene "una balanza comercial favorable con Argentina, que quiere decir que Argentina importa mucho más de lo que exporta".
Cristina Fernández viajará hoy a Brasil para participar del III Foro de la Alianza de las Civilizaciones, pero no aparece en su agenda oficial una reunión bilateral con Lula.
El titular de la Cámara de Comercio Argentino Brasileña, Jorge Rodríguez Aparicio, ratificó hoy que la entidad no fue notificada de "ninguna norma que esté complicando las cosas, son comentarios verbales del secretario de Comercio".
Pero consideró que "esos comentarios tuvieron ya repercusión porque nadie va a comprar productos si después en la aduana le van a restringir el ingreso", sostuvo al portal digital del diario Clarín.
Ocho camiones brasileños cargados con alimentos fueron retenidos días atrás en la frontera argentina, pero según Barral eso no puede ser interpretado como una restricción a los productos de Brasil debido a que diariamente pasan por la frontera cerca de 500 camiones.
El ministro brasileño de Relaciones Exteriores, Celso Amorim, ya había manifestado la semana pasada su preocupación por una posible medida restrictiva.