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Argentina venció a Grecia y quiere más...

Un Emanuel Ginóbili endemoniado, lideró a los blanquicelestes hacia su segunda semifinal consecutiva en unos Juegos Olímpicos.


Manu Ginobili puso un cierre colosal a una espectacular actuación de Carlos Delfino que, sobre la hora, en un vibrante encuentro de baloncesto, catapultó a Argentina a las semifinales de los Juegos para medirse a los Estados Unidos y sacó a Grecia, la subcampeona del mundo, de la competencia. En el encuentro los "ches" vencieron por anotación de 80 a 78.

Noche de tiros largos en el pabellón de Wukesong para dos equipos con elevadas aspiraciones: los campeones de Atenas 2004 y los subcampeones del Mundial de Japón 2006. Ahí es nada. Una cita en la cumbre entre selecciones que se conocen, que se respetan y que han cimentado el éxito internacional en un modelo de baloncesto muy similar.

Las semejanzas entre las tropas de Panagiotis Yannakis y Sergio El Oveja Hernández podrían llenar un libro. Sin embargo, hay una, directamente conectada con las partidas de nacimiento de los jugadores, que anunciaba un tremendo luto para el perdedor. Londres 2012 queda fuera del radio de alcance de muchos de los hombres que han dado lustre y gloria a la escuadra albiceleste y al bloque griego en los años precedentes.

 

Talentos de la talla de los helenos Theo Papalukas (31 años) y, en menor medida, Kostas Tsartsaris y Dimitris Diamantidis (28 primaveras cada uno); y también de los argentinos Manu Ginobili (31), Fabricio Oberto (33), Pablo Prigioni (33), Andrés Nocioni (28) y Federico Kammerichs (28), asumían la noche, de forma inconsciente, como un más que posible epílogo olímpico enfundados en la camiseta por la que tanto han luchado y con la que tanto han logrado.

Los parciales del primer, del segundo y del tercer cuartos ilustran el caso con total nitidez: 22-23, 17-17 (39-40) y 17-15 (56-55). En Argentina, Nocioni, Ginobili y Scola, los paladines de la vieja guardia soportaban el peso de la selección suramericana sobre los hombros.

El trío albiceleste aguantaba la estructura de todo el conjunto de El Oveja Hernández. Los cimientos de Grecia descansaban en un abanico más amplio de jugadores, pero también formado por hombres curtidos en todo tipo de situaciones.

 

A los argentinos ahora les espera un imbatible Estados Unidos, que llega con todas sus estrella para revindicar las pobres actuaciones de Juegos anteriores.


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401502
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América