Los jugadores de la selección argentina de fútbol sub-23 ya viven con intensidad la nueva versión del clásico sudamericano ante Brasil que protagonizarán mañana, pues pretenden cortar la seguidilla de títulos obtenidos en los últimos años por sus archirrivales.
Argentina y Brasil, los máximos exponentes del fútbol sudamericano, más el local Chile y Paraguay, disputarán en las ciudades costeras de Valparaíso y Viña del Mar, a unos 140 kilómetros al oeste de Santiago, el cuadrangular final del torneo preolímpico que entrega dos boletos para la olimpíada de Atenas, que se celebrará en agosto.
"Ellos vienen de una victoria muy reciente. Están muy motivados, así que va a ser muy duro. Brasil es un muy buen equipo y lo ha demostrado", comentó el mediocampista Nicolás Medina.
Brasil, que fue campeón mundial a nivel adulto, sub-17 y sub-20, accedió a la instancia final luego de superar 3-0 el domingo a Colombia en un partido de repechaje, mientras que los argentinos clasificaron directamente tras ganar el grupo B, que se disputó en las norteñas ciudades de La Serena y Coquimbo.