Perfil
- Dr. Aristides Royo: LL.B. de la Universidad de Salamanca, España, y Juris Doctor de la Universidad de Bologna, Italia.
- Servicio público: Presidente de la República (1978-1982), Ministro de Educación (1973-1978), Miembro de la Comisión Negociadora de los Tratados Torrijos-Carter, Embajador en España (1982-1984 /1994-1996), Embajador en Francia (1996-1999), y Embajador Permanente de Panamá ante la OEA (2004-2009).
En menos de ocho días al doctor Aristides Royo le tocó ponerse dos togas. El 24 de mayo lo invistieron como Académico Numerario en la casona de la Academia Panamá de la Lengua y, seis días más tarde, pronunció un discurso ante los graduandos de la Universidad para la Paz (UPAZ), de cuyo Consejo Directivo será miembro, a partir de ahora, por invitación del secretario general de la ONU, Ban Ki-moon.
Su discurso de aceptación ante los académicos versó sobre “El Canal de Panamá en la literatura istmeña”, y en Costa Rica, sede de la UPAZ, habló ante los 140 graduandos de la promoción 2012-2013 sobre los tratados Torrijos -Carter como ejemplo de paz.

Una mañana de estas el expresidente, diplomático e intelectual panameño separó un espacio en su agenda y dio respuestas sobre los temas que domina con maestría: política internacional, academia y cultura.
Sobre política, dijo que a su edad es considerado un dinosaurio, por lo que no mira hacia la Presidencia del país; en el plano académico se compromete a entusiasmar a los panameños para que se interesen por las maestrías que ofrece la UPAZ y, en el tema de la cultura, aseguró que la creación de un ministerio que conduzca esa materia es un camino hacia el cual el país tendrá que dirigirse más temprano que tarde.
¿Qué significa para el país esta invitación para que sea directivo de la UPAZ?
Es un compromiso. Ahí no se paga absolutamente nada, mis servicios son de carácter gratuito, pro bono, en el sentido de que no hay lucro alguno. Yo siento que es más una distinción para el país que para mi persona, y trataremos de hacer lo mejor posible.
¿Qué planes tiene en mente?
Lamentablemente no he visto estudiantes panameños entre los graduandos de la universidad, entonces una de mis misiones va a ser entusiasmarlos, porque la mayor parte de los estudiantes de la UPAZ van con becas y trataremos de promover que haya becarios panameños. Una de las ideas que nosotros llevamos es el tema del narcotráfico como un factor perturbador de la paz. Yo creo que es un tema que debe plantearse ahí, para tratar de unificar criterios en el mundo acerca de los temas que puedan perturbar la paz.
Si en Panamá hay tanta vocación por la paz, ¿por qué no hay ningún panameño en la UPAZ?
Porque pasó lo de siempre. Yo fui ministro de Educación y presidente de la República 4 años y seis meses; duele a veces ver cómo Panamá pierde puestos. Había becas de todo tipo en diferentes países, pero no nos hemos interesado en Panamá para obtenerlas como lo han hecho otros países. También muchos panameños valiosos no quieren porque tienen compromisos que los atan. Pero el país va creciendo y cada vez hay gente más dispuesta.
¿La ausencia de panameños en la UPAZ tendrá que ver con que no son maestrías relacionadas con el comercio?
No es que seamos un país dedicado completamente a los temas comerciales. Ya en Panamá hay muchos otros intereses y las personas que trabajan en estos menesteres son muy útiles para los gobiernos, incluso para la empresa privada.
Los miembros de la directiva emergen de sectores como paz, seguridad, derechos humanos y sostenibilidad, ¿en cuál de estos temas piensa se puede hacer aportes más tangibles?
Creo que en la paz, es algo que hay que enseñar desde niños, hay que enseñar la paz. Por suerte Panamá no es un país que haya tenido grandes conflictos ni guerras. Tuvimos lo que podríamos llamar una guerra menor que fue el incidente de Coto, que por suerte duró poco y fue solucionado por los dos países, aunque con una imposición de los Estados Unidos. Yo creo que el hecho de que haya alguien de Panamá en la UPAZ implica que somos un país que se interesa por la paz en el mundo y cuando se suscitan conflictos el primer llamado que hace siempre es que haya la paz mediante el diálogo, porque Panamá puede dar ejemplos de ello. El ejemplo mayor lo tenemos con la solución de los conflictos con los Estados Unidos. Obviamente, que no le podíamos hacer una guerra, pero sí han podido producirse en Panamá sucesos más dolorosos con EE.UU., salvo el caso del 9 de enero o en 1947, cuando hubo una persona herida; normalmente las relaciones fueron fluidas y de carácter dialéctico con EE.UU. Finalmente entregaron el Canal y solucionaron el problema. Y pienso que el caso de Guantánamo es digno de que se lleve, hay involucrado un tema de derechos humanos ahí, pero también es un tema que afecta la relación entre los pueblos del mundo. Yo pienso que aun cuando a una persona se le acuse de terrorismo, que es un delito gravísimo, la persona acusada tiene derecho a un juicio, por eso aplaudimos la iniciativa del presidente Obama de querer solucionar ese tema cerrando Guantánamo como una prisión para acusados de terrorismo. Ojalá se hagan los procesos a la mayor brevedad posible, porque hay gente allí con once y doce años de estar detenidos.
Además de Guantánamo, un tema que está en boga es la negociación por la paz con la guerrilla colombiana.
Yo creo que no hay un latinoamericano que viva en este hemisferio que no quiera que haya paz en Colombia, porque es un país que tiene buena gente, una educación bastante bien desarrollada y, en tercer lugar, es un país que ha respetado la democracia y ha vivido la democracia, no obstante, el foco guerrillero que ha tenido durante tantos años. El hecho que estén dialogando es fundamental, lo mismo debe suceder entre Chile y Bolivia, que debieran dialogar con Perú que también es una parte en el problema.
¿Qué apreciación tiene sobre la OEA y el manejo que está teniendo en temas puntuales como el de Venezuela?
Hay países que opinan distinto de otros. Creo que la OEA tiene la Carta Democrática Interamericana, la Convención Interamericana de Derechos Humanos, así como su carta fundacional. Así que el país que las suscribe se supone que debe adaptarse a su cumplimiento. Lo que pasa es que hay países que tienen democracias que son consejos distintos y yo creo que dentro del respeto a las normas y convenciones de la OEA, se impone también un respeto al estilo de gobierno que tienen distintos países. Cuando violan algunas disposiciones, hay que decirlo, pero que tampoco se sienta que hay una animadversión, porque unos regímenes sean más de izquierda que otros. En el caso de Venezuela, podemos estar o no de acuerdo, pero hay que decir que en ese país se han celebrado una buena cantidad de elecciones y si el pueblo elige a un régimen socialista -como ellos consideran que son-, ese es un derecho de los venezolanos que tenemos que respetar.
¿Panamá ha mantenido su posición histórica de ser el fiel de la balanza en el continente?
Yo diría que Panamá debe seguir manteniendo un papel neutral, lo cual no quiere decir que debamos ser inoloros, incoloros e insípidos; podemos dar opiniones, pero siempre con miras a que haya soluciones pacíficas, dialogadas y espontáneas. Creo que en eso Panamá tiene mucho que decir y que no debemos tomar partido en las políticas de Estado que hemos tenido siempre como lo ha sido apoyar a que Bolivia consiga su salida al mar, así como lo de considerar que Las Malvinas son argentinas y Panamá lo que tiene que hacer es llamar al diálogo. Permanecer en una posición de neutralidad y no olvidar que tenemos un Canal, lo cual quiere decir que en los conflictos no podemos estar poniéndonos de un lado dándole la razón a uno y negándosela a otro.