Tras haberse desarrollado de forma pacífica casi todas las manifestaciones convocadas este sábado en Francia contra el encarecimiento de la vida y las condiciones estudiantiles, que agruparon a 800.000 personas, según los organizadores y 410.000 según la policía, los disturbios comenzaron a estallar en algunas de ellas, como París, Lyon, Marsella, Burdeos, Toulouse o Estrasburgo.
También se produjeron enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas del orden en Clermont-Ferrand, Nantes, Lille,Grenoble o Niza, mientras que en Orleans, donde se temían disturbios importantes por la coincidencia del Congreso de la ultraderechista Agrupación Nacional de Marine Le Pen con una concentración antifascista, la calma fue la nota dominante.Lyon, en el este, fue otro de los puntos calientes, puesto que las autoridades habían prohibido las manifestaciones, pero varios grupos trataron de recorrer las calles en señal de protesta, lo que provocó la intervención de las fuerzas del orden.
Los gases lacrimógenos impregnaron la céntrica plaza de la Bolsa de Burdeos, en el suroeste del país, ante la negativa a abandonar el lugar de un grupo de manifestantes, que arrancaron adoquines del pavimento para lanzárselos a los agentes.
En Niza, en el sureste; Estrasburgo, en el este; y Lille, norte, también se desarrollaron escenas de tensión y se usaron cañones de agua para dispersar a manifestantes, mientras que en Toulouse, en el sur, un manifestante sufrió una herida grave en una mano durante la dispersión de la manifestación por parte de las fuerzas del orden.
En Nantes, en el noroeste, la intervención policial se produjo cuando un grupo de manifestantes trató de entrar en uno de los sectores que había sido vetado por las autoridades, lo mismo que sucedió en Grenoble, donde escaparates de comercios resultaron dañados.