El ciclista estadounidense Lance Armstrong, del U.S. Postal, volvió a asombrar a sus rivales al ganar la segunda etapa pirenaica entre Lannemezan a Plateau-de-Beille y retener su "maillot" amarillo de líder del Tour.
El ataque definitivo del norteamericano, a siete kilómetros de la meta situada a 199,5 kilómetros de la salida de la duodécima etapa, fue casi una copia de su impresionante victoria del jueves en la escalada de la Mongie.
El tricampeón del Tour, asimismo vencedor de la etapa prólogo de este año en Luxemburgo, volvió a encontrar el apoyo de sus gregarios de equipo antes de lanzarse definitivamente a la victoria en los últimos kilómetros de subida.
Una vez más, sus compañeros españoles José Luis Rubiera y Roberto Heras fueron sus ayudantes principales, superando uno a uno a los rivales de su jefe de grupo.