Al arquero Marcos casi ni se lo menciona cuando el juego de Brasil recibe objeciones, pero tampoco cuando es objeto de elogios.
Pero tras sus colosales atajadas en el triunfo 2-0 sobre Bélgica en octavos de final, Marcos ya no es un arquero más.
Marcos paró varios remates de gol, el más difícil uno al empezar el complemento de Gert Verheyen que me quemó las manos’’, según su propia definición.
A mi me ponen para eso, para atajar’’, declaró Marcos, restándole trascendencia a elogios de periodistas brasileños que lo felicitaban por su actuación.
Marcos, de 29 años, es uno de los hombres de confianza del técnico Felipao Scolari, ya que fue su dirigido en el equipo de Palmeiras que, entre otras cosas, ganó la Copa Libertadores de 1999.
Es un arquero que se caracteriza por su regularidad y que no tiene grandes problemas, ni en los centros ni en los remates rasantes.
Cuando Felipao asumió como técnico de Brasil a mediados de 2001, en medio de su titubeante desempeño en las eliminatorias sudamericanas, una de las primeras medidas que tomó fue sacarle la titularidad a Dida y dársela a Marcos.
Desde entonces, Marcos se adueñó del arco y Dida se quedó en el banco, tal como viene ocurriendo en este mundial. El tercer arquero es Rogerio Ceni.
Dida, que tuvo un paso por el Milán italiano, ataja en Corinthians y Rogerio Ceni en el Sao Paulo.
Marcos recibió tres goles en cuatro partidos, con una defensa brasileña que marca con tres hombres y que suele vacilar cuando se la ataca a fondo.
Tras su nuevo triunfo ante Bélgica, su próximo rival será Inglaterra el viernes por el pase a las semifinales.
Arquero brasileño Marcos ya no es otro más
Es un arquero que se caracteriza por su regularidad y que no tiene grandes problemas, ni en los centros ni en los remates rasantes.