De acuerdo a los organizadores, el evento se subdivide en áreas temáticas distintas que se desarrollarán dentro y fuera del parque como lo son: competencias de ruta, BMX, Four Cross, Cross Country o Mtb y Downhill o Descenso.
La justa arranca desde las 8:00 a.m. con el evento de ruta donde verán acción las categorías: Infantil, Pre Juvenil, Juvenil, Elite, Sub 23, Master "A" , "B" y "C" y Ejecutivo.
La competencia de BMX se dividirá en dos disciplinas: la prueba de velocidad y la de acrobacia.
Por su parte, el Four Cross consiste en atravesar una serie de obstáculos dentro de la pista BMX, pero utilizando bicicletas montañeras.
La Cross Country se basa en recorrer la pista completa de Cross Country de 3 kms de largo en circuito, cuya cantidad de vueltas dependerá de cada categoría.
Por último, el Downhill involucra lanzarse desde el punto más alto del cerro que se encuentra en el parque, esquivando obstáculos como piedras, saltos, vueltas, troncos, serruchos, hasta culminar en la pista BMX, tratando de cronometrar el menor tiempo posible.
En esta modalidad el campeón mundial Cedric Gracia saldrá a la pista desde las 10:00 a.m a dar una exhibición para todos los concurrentes. Pese a esas bondades, los TLC no dejan de despertar aprehensiones. ¿Por qué? La idea del Libre Comercio es el de la especialización de los países en disciplinas donde sus economías son fuertes. Que le den garantías a la inversión extranjera de que no será discriminada.
Los TLC funcionan como mecanismos destinados a reducir tarifas, muchas veces en un proceso largo y penoso. La propuesta de Estados Unidos es "tarifa cero", un modelo que ha sido inconmovible en las anteriores negociaciones, y sin dudas será asimismo en las conversaciones que comienzan mañana. Pero la apertura a las inversiones extranjera son consideradas por algunos sectores como una daga en su propio cuello, sobre todo en el sector agrícola.
Productores como los panameños temen una competencia desleal en su propio mercado y no parece que estén muy equivocados. Stan Gacek, director asistente de la AFL CIO nos dijo que los subsidios que otorga el gobierno de EEUU a sus productores permiten a estos una producción con un 200% por debajo de los costos reales.
Un hecho que podría tener efectos directos, por ejemplo en Centroamérica, donde el 50% de la mano de obra está vinculada a la agricultura y podría ser desplazada.
Pero esto último es lo más natural para los empresarios y funcionarios de Charleston, una ciudad portuaria de Carolina del Sur, con unos 500 mil habitantes y el cuarto puerto más grande de Estados Unidos.
Mark Condon, del World Trade Center de esta Ciudad y a quien ya hemos citado nos dijo que el libre comercio le costó a Charleston 70 mil empleos y la desaparición de su tradicional industria textil. A cambio Alemania instaló allí una fábrica de autos BMW. ¿Cómo enfrentaron el problema? Acudieron a la reconversión, y al entrenamiento de sus trabajadores, muchos de ellos provenientes de la vieja industria textil. Charleston mantiene una tasa de desempleo muy similar a la media nacional que anda por el 6,5 por ciento. Alemania, Francia y Japón llevan repuestos hasta Charleston, que a su vez suple al país.
Para Condon los TLC establecen reglas claras para todo el mundo, y los estados están en la obligación de ir pensando cómo será el futuro para insertarse en él. Para él por ejemplo, en los próximos 10 años China continental será sino el principal uno de los principales socios comerciales de Estados Unidos. Ya en Charleston están pensando cómo ensamblarán equipos provenientes de la China.
Condon no dice que el proceso sea fácil, lo que afirma es que hay que prepararse para ello, porque el país que no esté preparado para el libre comercio tendrá en la globalización una pesadilla, pero si está preparado se beneficiarán de gran manera.
En el caso de la agricultura por ejemplo, Ernest Andrade, Director del Charleston.Digital.Corridor, asegura que la posición que asuman los agricultores está en correspondencia directa con la divulgación y las explicaciones que haga el gobierno.
"Ellos, los agricultores -dijo- desconocen a menudo lo que está ocurriendo con las políticas globalizadoras y no emprenden reconversiones a tiempo, por lo que después vienen las frustraciones y los problemas".
Dada las históricas y peculiares relaciones panameño norteamericanas la firma del convenio parece un asunto de tiempo y de ajustes.
Para el ITA Panamá es un puente importante de recursos financieros y Comerciales y las empresas de EEUU participan fuertemente en la Economía panameña.
Solo en el año 2002 el intercambio comercial entre ambos países llegó a 1,7 mil millones, de los cuales las exportaciones de EEUU hacia Panamá fueron de 1,4 mil millones.
La mayoría de las exportaciones de Panamá hacia Estados Unidos se registraron en el sector agropecuario, un área sensible según admitieron los voceros, pese a lo cual están seguros de que llegarán a un acuerdo con Panamá.
Una funcionaria del departamento de Comercio, Amy G. Thomson habló de que eventualmente Estados Unidos envíe al istmo una comisión de agricultura. Otro dijo que existe la posibilidad de que los sectores afectados encuentren algún tipo de respuesta a través de la Agencia Internacional de Desarrollo.
Un área de beneficio es el tema de la elaboración de capacidad comercial. EEUU está pidiendo a cada país que elabore un plan estratégico nacional que identifique las áreas donde necesitarán asistencia técnica. En base a lo cual crearán un grupo técnico.
Para Mariano Mena, conocido líder sindical estima que el TLC que se negocia es un ejercicio para llenar espacios, donde Estados Unidos pone el examen y Panamá debe contestar las preguntas que le interesa al primero.
"Las propias medidas en materia laboral son un canto a la bandera", añadió, porque no tienen ninguna capacidad de sanción, y en cuanto a las inversiones que deben llegar al país, Mena piensa que en la medida en que las empresas norteamericanas encuentren mayores espacios , serán menos las inversiones que lleguen a Panamá, en un ejercicio que estima válido también para la colocación de las exportaciones nacionales.
Jorge Carney, de la poderosa Cámara de Comercio, considera que Panamá debe firmar porque es algo que se está dando con todos los países y es mejor tenerlo que no tenerlo.
"El estado Panameño debe invertir tiempo y recursos en la reconversión del sector agrícola y el industrial para que genere productos más competitivos, y entrenar a los panameños, de manera que se preparen para los cambios que vienen. Se trata de un escenario donde la firma es inminente, y no solo por el interés estadounidense. Las ventajas que ofrece el TLC encuentran eco en el sector de servicios, de mayoritario peso en la economía, y Panamá no puede renunciar a esa perspectiva.
Pero por lo que leemos en los diarios panameños a través de esta maravilla que es el Internet, a diferencia de la administración pasada, el nuevo gobierno parece haber roto el secretismo con que transcurrieron las primeras rondas de negociación, una medida que hace evidente y hasta cierto punto tranquilizadora su responsabilidad.
El que el Ministro Ferrer, el propio presidente Martín Torrijos y el titular de la cartera agropecuaria, Laurentino Cortizo hayan ratificado compromisos de divulgación consulta y defensa del sector agropecuario hacen pensar que la ni la industria ni los agricultores serán abandonados a su suerte.