La detención del ex represor Alfredo Astiz a pedido de un tribunal sueco confirmada ayer, pone a prueba la promesa del nuevo gobierno argentino de "juzgar" o "entregar" a personas requeridas por jueces extranjeros por violaciones a los derechos humanos en la dictadura.
Astiz, culpado de ser el agresor durante la dictadura (1976-83), quedó bajo arresto la noche del jueves a pedido de la justicia sueca por el caso del secuestro de la joven sueca Dagmar Hagelin, desaparecida en Buenos Aires en 1977.
La detención de Astiz, apodado "El Angel Rubio de la Muerte", se produjo cuatro días después de que el secretario argentino de Justicia, Alberto Zuppi, señalara al asumir que el criterio del nuevo gobierno será "entregar o juzgar" a los ex represores requeridos por tribunales extranjeros.