El Arsenal del español Cesc, finalista de la Liga de Campeones la temporada pasada, se vio ayer forzado a despedirse del torneo de forma cruel, al empatar a uno ante el PSV y pese a haber dominado de forma clarísima en el estadio de los Emiratos.
Un año más, no pudo ser para el entrenador francés de los "Cañoneros", Arsene Wenger. El objetivo que abraza el técnico temporada tras temporada de ganar el trofeo europeo se evaporó de nuevo y de nada sirvieron los incontables esfuerzos de los londinenses para conseguir el segundo gol que tanto necesitaban.
El Arsenal ha caído en la misma ronda que su rival en la final de la Copa de Europa de año pasado, el Barcelona, que fue eliminado el martes por el Liverpool.
Contra los pronósticos, Wenger decidió empezar con el capitán del equipo, el atacante Thierry Henry, sentado en el banquillo de los reservas.