El presidente peruano Alberto Fujimori afirmó ayer que el terrorismo "será exterminado de Perú" y advirtió que si los "rezagos" de Sendero Luminoso no se entregan, su gobierno actuará militarmente, en un discurso en que reiteró sus críticas a la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).
El mandatario formuló su severa advertencia ante los altos mandos de las Fuerzas Armadas al celebrarse el día de la Marina de Guerra del Perú, luego que en la víspera fueron sepultados cinco militares asesinados el fin de semana en una emboscada tendida por la organización maoísta Sendero Luminoso, en la selva central peruana.
"No voy a dar marcha atrás, los terroristas no se van a salir con la suya, a pesar de las leguleyadas nacionales e internacionales", dijo Fujimori en alusión a un fallo de la CIDH, que ordenó un nuevo juicio en el fuero civil para cuatro chilenos, que fueron condenados en Perú a perpetuidad por un tribunal militar por pertenecer al Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA, guevarista).
El jefe de Estado señaló que "no hay una negativa necia" a acatar el fallo de la CIDH, sino que "hay una responsabilidad del Estado y del gobierno de proteger a los 25 millones de peruanos" que, según dijo, "vivían hasta hace poco una vida de zozobra por el amedrentamiento y el terror". Fujimori reiteró el punto de vista de su gobierno de que si se acata el fallo de la Corte Interamericana y se acepta como nula la sentencia de cadena perpetua contra los cuatro chilenos, entonces serían considerados inocentes y tendrían que ser liberados para luego ser juzgados, situación que consideró inaceptable.
"De ahí nuestra respuesta contundente y tajante a este fallo", aseveró refiriéndose a la decisión del gobierno de Perú, adoptada en julio pasado, de desligarse a raíz de ese fallo de la competencia contenciosa de la CIDH.
El gobernante peruano dijo además que le causaba "profunda extraûeza que también haya sido sorprendido el Comite de Derechos Humanos de las Naciones Unidas".
Subrayó que no hace mucho, ese comité emitió una resolución "a favor nada menos que del cabecilla máximo del MRTA", Víctor Polay Campos, en que pide su libertad "salvo que las leyes prevean un nuevo juicio que se cumpla con todas las garantías exigidas acto Internacional de Derechos Civiles y Políticos".
"¿Qué pasa?, ¿combatimos o no combatimos coordinadamente al terrorismo internacional?", se preguntó Fujimori visiblemente mortificado quien rechazó "campañas de todo tipo contra el Perú e infiltraciones en diversos organismos".
Polay Campos, condenado a cadena perpetua, y medio centenar de militantes del MRTA se encuentran en huelga de hambre en dos prisiones desde el pasado 21 de setiembre reclamando mejoras en su encierro carcelario que consideran "infrahumano".
El mandatario puso como ejemplo de su aseveración que los principales líderes subversivos fueron capturados sin sufrir rasguños y ahora se encuentran en cárceles de máxima seguridad.
No obstante, precisó que para que no quede la menor duda de su decisión de lograr la paz interna y para reforzar la tranquilidad ciudadana, ha ordenado que se construyan 16 celdas adicionales de máxima seguridad en la prisión de la Base Naval del Callao (oeste de Lima) "para reunir en ese lugar a los cabecillas terroristas más peligrosos".
Es en esa prisión en que cumplen prisión perpetua Polay, fundador del MRTA, actualmente en huelga de hambre, y Abimael Guzmán Reynoso, líder máximo de Sendero Luminoso, junto a otros dirigentes rebeldes.