Se encienden triquitraques en mis soliloquios:
El penúltimo asceta declaró que su elocuencia poderosa la había gastado en convencerse de que desperdiciar su vida era lo mejor que podía hacer.
*Nunca discutiré con un anónimo, la cobardía no es mi fuerte.
*Godzilla no cabe en un Toyota.
*La falla de San Andrés pierde palmo a palmo la paciencia.
*Alá, Jehová y El Señor, esperan a un cuarto dios para poner reglas al complicado juego de la paz.
*Durante la juventud parece que uno corre en un tiempo detenido; en la vejez, uno está detenido en un tiempo que vuela.
*El canal de Panamá quiere aumentar de peso devorando barcos gordos.
*Gabo y Vargas Llosa pulsean en un charco de tinta dorada.
*En un ataque de risa, el petróleo se derramó en el mar al saber de los intentos del sol, del viento y del átomo por reemplazarlo.
*Frank Gehry modula la adversidad y la convierte en biodiversidad.
*La heroica Cuba resiste al crónico Fidel.
*La corrupción quiere convertirse en carrera universitaria.
*El dinero lleva paz a los armeros y santifica a los narcotraficantes.
*¿Eres joven? Bien, si la vida te lo permite, no eludirás a la vejez.
*Michael Phelps funde ocho medallas y las convierte en un sueño.
*Dubai amenaza en hacer del mundo una isla y venderla al mejor postor.
*Chávez reinventa la pobreza para consumo de Venezuela.
*La estupidez avanza, retrocede y vuelve a avanzar, baila, flota, diserta, amenaza, chilla, calla, ensucia, discute, gobierna, mete la pata y las garras, bebe y la muy estúpida todavía fuma.
*La liberalización de los precios es piñata que el pueblo nunca acierta a romper, y mucho menos a recoger los premios.
*La Justicia, popular y delirante, hace ver al vaticano que no basta barrer a los pedófilos y esconderlos bajo la alfombra.
*Julia Roberts rechaza mi oferta amorosa. Habrase visto, habrase visto.