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Así nació la leyenda

En la temporada 1997, Mariano Rivera se estabilizó como cerrador de los Yanquis de Nueva York, equipo con el que logró 43 rescates.


T ranscurría la temporada de 1996, la segunda campaña en la mayores de un muchacho oriundo de Puerto Caimito llamado Mariano Rivera, que a lo mejor nunca pensó en convertirse en la leyenda del béisbol.

Esta grandiosa historia de 15 temporadas llenas de eficacia y seguridad a la hora de salvar partidos se inició un 15 de mayo, cuando los Yanquis se enfrentaban en una serie contra los Ángeles de California.

Mariano, luciendo como siempre el número 42 en su dorso, entró en la novena entrada con un marcador 8 por 5, a favor de los Yanquis, en el mítico Yankee Stadium .

 

Después de un gran trabajo en la lomita del novato, la sensación, Andy Pettitte, quien había lanzado 7.1 episodios, permitió cuatro anotaciones, producto de siete imparables y había pasado por la guillotina a cuatro de los Ángeles.

Pettitte fue remplazado por el zurdo Jeff Nelson, quien tiró dos tercios de entrada, en la que permitió un cuadrangular productor de una rayita y logró ponchar a uno.

Mariano, en ese momento, aún no era el cerrador de los “Mulos”, pues su papel en el “bullpen” era de “Sep Up”, del veterano John Wetteland. Sin embargo, salió en ese episodio con la misma determinación que lo ha caracterizado durante todos estos años y enfrentó este nuevo reto que le daría gran satisfacción.

 

A la hora de subir al montículo se enfrentó a tres bateadores. El primero de ellos fue el segunda base Randy Velarde, a quien dominó fácilmente por vía del ponche, con sendos tiros de gran velocidad.

Después siguió Mike Aldrete, quien reemplazó al torpedero Gary DiSarcina.

Aldrete sí adivinaría uno de los envíos del chorrerano, una recta a 96 millas de Rivera, que pondría de imparable por toda la pradera izquierda, donde se encontraba el versátil Tim Raines.

 

Por último llegó al plato Garret Anderson, jardinero izquierdo y primer bate de los californianos, que fue dominado con una débil roleta a la segunda base, que se convirtió en un doble play para culminar este encuentro.

De esta manera inició una historia que dentro de 500 años aún vivirá, porque Mariano Rivera es un hombre que está inmortalizado en la historia del béisbol.


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440694
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América