El nuevo comandante de las Fuerzas Militares de Paraguay, almirante José Ocampos Alfaro, asumió ayer el cargo en sustitución del relevado general Eligio Torres Heyn, en medio de crecientes versiones de malestar en las Fuerzas Armadas por un supuesto plan del Gobierno de purga masiva de oficiales afines al ex general Lino Oviedo.
En presencia del presidente Luis González Macchi, el almirante Ocampos se comprometió en su discurso "a poner a las Fuerzas Militares en el nivel que les corresponde".
Ocampos garantizó que las Fuerzas Armadas seguirán siendo "no deliberantes, obedientes, subordinadas a los poderes del Estado y sujetas a la disposiciones de la Constitución y las leyes para cumplir su delicada misión en equilibrio con los nuevos tiempos democráticos".
Su antecesor, Torres Heyn, renunció imprevistamente hace una semana "para dar libertad" al Gobierno en su plan de reestructurar el estamento castrense, que prevé un organigrama en el cual el ministro de Defensa, Nelson Argaña, será incluido en la cadena de mando.
La reforma, que será aplicada desde noviembre -a más tardar en enero-, prevé la supresión del cargo de comandante de las Fuerzas Militares, que será transferido a Argaña, al que deberán rendir cuenta en forma directa los comandantes de las tres armas: Ejército, Marina y Aviación.
La renuncia de Torres Heyn acrecentó el malestar en el Ejército, disconforme con el nuevo organigrama y con un proyecto de purga masiva de más de medio millar de oficiales y suboficiales supuestamente simpatizantes del ex general exiliado Lino Oviedo, según indicaron a la prensa fuentes castrenses.
No obstante Torres Heyn sostuvo que no cuestionaba la reestructuración, alegó "obediencia" al poder civil y explicó que quería "facilitar las cosas" a las autoridades.
Tras los pasos de Torres Heyn fue removido el jefe del Estado Mayor Conjunto, general Héctor Galeano.
El general retirado Regis Romero, ex protagonista del golpe militar que derrocó al dictador Alfredo Stroessner en 1989 bajo el liderazgo del general Andrés Rodríguez, calificó de "descabellado e irresponsable" el nuevo organigrama y advirtió al presidente que la Constitución no le permite delegar en nadie la Comandancia en Jefe de las Fuerzas Armadas. Agregó que los militares "están siendo manoseados" por los jerarcas del gobierno de González Macchi, que asumieron el 28 de marzo pasado, luego de que el presidente Raúl Cubas se vio obligado a renunciar tras los disturbios populares generados por el homicidio del vicepresidente Luis María Argaña (padre del ministro de Defensa), y donde fueron asesinados siete jóvenes opositores.
A su turno, el ministro de Defensa, a quien según los políticos opositores el nuevo organigrama dará atribuciones de "superministro", dijo ayer que "sólo los corruptos y ladrones se oponen a la reestructuración de las Fuerzas Armadas".
Sin embargo, calificó de "falsa" la versión de un proyecto de "razzia" en el Ejército.
Precisó que el destino de 224 oficiales y suboficiales que fueron separados de sus cargos por el ex presidente Juan Carlos Wasmosy (1993-1998) en 1996 y repuestos luego por Cubas, será determinado por el Tribunal de Calificaciones.
Todos ellos habrían recibido las calificaciones necesarias para ser ascendidos, pero supuestamente Argaña ordenó que sean incluidos en la lista de los que pasarán a retiro.