El incidente ocurrido con José Garcés la noche del último viernes, cuando fue amenazado de muerte si se presentaba al estadio del Artes y Oficios, no pasó a mayores, gracias a Dios.
Ayer, en una extensa conversación que sostuve con Leonardo Pipino, técnico del San Francisco, sobre este tema, coincidimos en que en el fútbol nacional hace falta más seguridad.
Esto que digo no tiene nada que ver con las recién concluidas semifinales, una ronda que se llevó, en este sentido, con total normalidad.
Lo que sostengo tiene que ver con el día a día de la LPF. Con cada partido. Escenarios como el “Cascarita” Tapia y Artes y Oficios, por mencionar algunos, son blancos fáciles para aquellos que tengan alguna intención de hacer daño. Hay que tomar más precauciones, pero no solo en semifinales y final, sino durante toda la temporada.