El Athletic Club recuperó ayer su viejo esplendor en el torneo de Copa, en la que disputará su trigésimo quinta final, con un partido memorable en San Mamés ante un Sevilla que no aguantó ni cinco minutos la ventaja de un gol que logró en la capital hispalense.
Los goles del cuadro vasco fueron anotados por Javi Martínez, a los 4 minutos; Fernando Llorente, a los 35 y Gaizka Toquero, a los 37.
De esta forma, y con contundencia, el Bilbao pudo revertir el 2 a 1 sufrido en el encuentro de ida.
El equipo dirigido por Joaquín Caparrós ofreció a sus aficionados una tarde como hacía mucho no les daba y que tardarán, si lo hacen, en olvidar. Lo que se merecían, por otra parte, ya que el ánimo que los seguidores rojiblancos han dado a sus leones, no solo hoy, sino durante el mes que ha pasado desde el partido de ida, ha sido casi constante e incansable.
La bandada de goles de la primera parte, erigió la figura del cotejo: Gaizka Toquero, quien produjo la jugada en la que nació el primer gol y marcó el tercero definitivo.
Para la segunda mitad, aunque con más tranquilidad, la propuesta seguía siendo del local, quienes tenían a esa altura, a toda la tribuna del San Mamés en estado de levitación.
La ocasión más clara de dicha etapa estuvo en los pies de Ion Velez, quien se perdió el 4 a 0.