El Atlético vivió ayer una de las jornadas más felices en muchos años. Una jornada estival que será recordada para siempre por su afición, y en la que retornó a la élite internacional de la mejor de las maneras, con una goleada 4-0 al Schalke en un encuentro vibrante, tenso, propio de la Liga de Campeones.
Once años y cinco meses habían transcurrido desde que el Atlético no se veía en una cita como ésta. Los rojiblancos tenían ante sí la misión de escribir la página más brillante de su historia reciente, la misma que le ha escatimado triunfos y alegrías, la que le llevó a Segunda División después de una intervención judicial.
Casi doce años de sinsabores, de decepciones, de "otra vez será", hasta que llegó de nuevo la posibilidad de retornar a la élite, al gran escaparate europeo y lo hizo con los goles de Sergio Agüero, a los 18; Diego Forlán, a los 51; Luis García, a los 82 y Maxi Rodríguez.
Más complicado lo tuvo el Liverpool de Rafa Benítez en la competición que le ha dado más gloria al técnico español.
Los "reds" que apenas lograron un empate sin goles en Lieja, gracias a que el meta Pepe Reina detuvo un penalti, fueron incapaces de alterar ese resultado en Anfield en los primeros 90 minutos.
En la prórroga, sólo un gol del holandés Dirk Kuyt, cuando quedaban dos minutos para alcanzar la tanda de penaltis, libró al Liverpool de jugarse el pase a la lotería.
No falló tampoco el Arsenal, que ya había derrotado al Twente en Holanda (0-2) y repitió victoria en el Emirates Stadium, donde contó por primera vez esta temporada con el español Cesc Fábregas (4-0).
Dos franceses, su fichaje estrella Samir Nasri y el veterano William Gallas, el joven Theo Walcott y el danés Nicklas Bendtner dieron la victoria a los de Arsene Wenger.
Mejor le fue al Fenerbahce, que derrotó al Partizan Belgrado 2-1. Los goles de cabeza de Semih Sentürk en el minuto 28 y de Alex en el 58.