Suicidio o asesinato es el enigma que ronda en México sobre la muerte del viceministro de Comercio, Raúl Ramos, quien concedió por licitación el Registro Nacional de Vehículos (Renave) al presunto torturador argentino Ricardo Cavallo, reclamado por el juez español Baltazar Garzón.
La duda sobre un asesinato dominó la opinión de medios escritos y audiovisuales, mientras que la Procuraduría General de la República (PGR) advirtió que aún no se puede dictaminar suicidio, a pesar de seis cartas escritas a mano que dejó Ramos para exculpar a la empresa concesionaria y al ministro de Comercio, Herminio Blanco.
Ramos, de 45 años, escribió que "la concesión está muerta" por el "clima de histeria" desatada por el escándalo Cavallo y "no tengo ánimo (...) para defenderme como si fuera un fascineroso o un criminal".
El misterio se expandió por todas partes. "Sospechas de homicidio", tituló el diario Milenio, "No descarta PGR asesinato", desplegó El Universal, "Suicidio o asesinato", se interrogó La Jornada.