El martes todo fue perfecto para el fútbol panameño.
La gente asistió en gran medida al campo de juego, el equipo estuvo en un nivel superlativo. Definitivamente, fue una fiesta.
En cuanto a lo futbolístico, el elenco de Stempel demostró que tiene una columna vertebral a la que habrá que pulir, pero el trabajo se está realizando.
En la defensa, la clave es Baloy, quien logra amalgamar la zaga y construir, con el correr de los minutos, una “gran muralla”.
Hacia el medio, la ficha es Amílcar Henríquez, una verdadera aspiradora, cortando todo lo que pase por ahí. Además, le aporta salida al equipo y se unió bien al conductor Rolando Escobar.
Qué decir del “Talentoso”, tiene bien ganado ese apodo, porque ve lo que los demás no. Y eso lo hace un conductor nato.
Arriba, Blas y Tejada demostraron que a pesar de tener características similares, pueden complementarse; fue una pena que no hayan podido jugar muchos minutos.
Sin embargo, a Blas le cayó mejor el ingreso de Víctor Herrera Piggot, quien le sirvió de llave al “Ratón” para abrir la puerta del gol.
El único punto espurio, la organización del evento, que dejó a ciertos periodistas dar vueltas por todo el estadio sin permitirles el ingreso.
Señores de la FEPAFUT, todos debemos mejorar, no sólo nuestra querida “sele”.