Un Boeing 767 de la compañía EgyptAir, que volaba entre Nueva York y El Cairo con 217 personas a bordo, cayó en el océano Atlántico frente a la costa noreste de Estados Unidos ayer domingo en la madrugada, poco después de su despegue.
"Algunos cuerpos, cuyo número aún no ha sido confirmado, fueron hallados por los guardacostas" frente a las costas de la isla de Nantucket, declaró Robert Kelly, responsable del Departamento de Transportes de Nueva York (NYPA), durante una rueda de prensa en el aeropuerto neoyorquino John F. Kennedy. Poco antes, fragmentos del aparato, asientos, chalecos salvavidas, ropa, pasaportes y otros objetos habían sido localizados a unos 90 km al sureste de la isla, según los guardacostas norteamericanos. La zona de búsquedas se extiende sobre 90 km2.
Las autoridades estadounidenses afirmaron que no disponen de ninguna información sobre las circunstancias de la tragedia, que ocurrió 40 minutos después del despegue.
Las autoridades egipcias pidieron a Estados Unidos que lleve adelante la investigación, anunció el presidente de la Oficina Nacional para la Seguridad en los Transportes (NSBT), Jim Hall.
El vuelo 990 de EgyptAir no había recibido ninguna amenaza, indicó la policía de transportes de Nueva York. En El Cairo, el ministro de Transportes egipcio, Ibrahim El Dumeiri, descartó cualquier implicación terrorista en la catástrofe.
El avión transportaba a 217 personas, entre ellas 197 pasajeros adultos, dos niños que no ocupaban un asiento, 15 tripulantes activos y tres fuera de servicio, precisó el director de escalas de la compañía EgyptAir, Samir Imbabi.
Entre los pasajeros figuran un chileno, 129 norteamericanos, 62 egipcios, tres sirios y dos sudaneses.
Antes de salir de Estados Unidos, el avión había volado entre Los Angeles (suroeste) y Nueva York. Agentes de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) fueron enviados al aeropuerto de Los Angeles para entrevistar al personal de carga y de mantenimiento del avión.
Los agentes del FBI también buscan al único pasajero que desembarcó del avión el sábado en Nueva York, procedente de Los Angeles.
Las condiciones meteorológicas en la costa este de Estados Unidos eran buenas ayer, en tierra, en cambio, la visibilidad estaba reducida a unos 800 metros en el aeropuerto Kennedy en la noche del sábado al domingo, a raíz de una espesa niebla, según el boletín meteorológico aeronáutico.