Deportes

Aviso

El recurso del “pero” es un golpe fuerte a la razón. Se usa esta conjunción cuando lo que sigue se opone o limita...


Yolanda Hackshaw (Docente y escritora) / Docente y escritora

No, no se equivoque. Hoy nada le avisaré. No es propio de esta columna dar avisos. El título se debe a que les comentaré un poema (Avisos) del escritor español Rafael Gabriel Celaya (1911 – 1991), que firmaba con varios seudónimos: Rafael Múgica o Juan de Leceta.

Su poesía osciló entre la militancia y la búsqueda de nuevas formas experimentales. El poema que elegí de la abundante obra de este autor es rico en interpretaciones. Por ejemplo, desde el título podríamos afirmar que se trata de una ironía que desea asimilar la expresión fría de las ciudades, pues los avisos, muchas veces en su forma son tan impersonales; pero también podríamos decir que se refiere a una advertencia sobre el espacio en que vivimos los citadinos. En su contenido se describe una ciudad cualquiera llena de indiferencia (La ciudad es de goma lisa y negra). Con este primer verso nos muestra, como diría Rubén Blades, a una ciudad de plástico, peor aún, a una ciudad de goma dura (porque Celaya se refiere a los neumáticos o llantas), incapaz de sentir compasión, amor o solidaridad por nadie; además es lisa. Significa, entonces, que aunque pudiera atisbar algo de estos sentimientos nobles, irremediablemente resbalarían insensibles sobre ella. Añade Celaya, además, que es negra para connotar su maldad, su perversión, su inhumanidad. Los tres versos siguientes (pero con boquetes de olor a vaquería, / y a almacenes de grano, y a madera mojada, / y a guarnicionería, y a achicoria, y a esparto.) reflejan una imagen repugnante de las metrópolis no solo por los términos que escoge, sino también por su forma, pues los enumera, los acumula y con este procedimiento vuelve más intensa la idea del olor desagradable. El recurso del “pero” es un golpe fuerte a la razón. Se usa esta conjunción cuando lo que sigue se opone o limita a lo antes dicho, sin embargo, en este caso acrecienta la sensación de maldad, de desasosiego y asco. Estos tres versos desarrollan el concepto de nuestra condición de manada, de seres elementales, podridos, con olor a madera mojada y a guarnicionería (dícese de los lugares donde curten o venden cuero).

El poeta añade seis versos más (Hay chirridos que muerden, hay ruidos inhumanos /hay bruscos bocinazos que deshinchan/ mi absurdo corazón hipertrofiado. /Yo me alquilo por horas; río y lloro con todos; /pero escribiría un poema perfecto / si no fuera indecente hacerlo en estos tiempos). Con ellos incrementa la idea de tortura asfixiante, de contaminación que se produce en las áreas urbanas y declara su condición de ser humano sensible, hipertrofiado en esta jungla de caucho donde hay que alquilarse solamente, porque pertenecer a algo o alguien es indecente, inhumano y a un poeta verdadero lo que le sobra es humanidad, paz y ternura. Por otro lado, ahonda en la idea de la autenticidad, de la integridad, pues vivimos en una época cargada de mentiras y de alabarderos, donde comprometerse no es la norma; pues fingir, adular, engañar es la línea para alcanzar los objetivos.


fecha edicion
old id
877780
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América