El presidente del Gobierno español, José María Aznar, considera que en la relación con Cuba hay que pensar, "sobre todo, en el futuro del pueblo cubano, en la futura relación de España con el pueblo cubano y en lo que puede hacer España por ese futuro".
En una entrevista que publica hoy el diario barcelonés "La Vanguardia", Aznar dice que la relación política con la Isla es "globalmente positiva, fundamentada en la discreción", y añade acerca de la cooperación económica con Cuba que "se ha avanzado mucho y hay otros capítulos que es muy preferible abordarlos desde un punto de vista discreto".
Aznar se refiere también a la visita prevista de los reyes de España, Juan Carlos y Sofía, este año a Cuba en una fecha aún no establecida, y asegura: "deseo que se produzca ese viaje y espero que se den las circunstancias que lo permitan".
Con respecto al debate en la UE sobre el cambio y reducción de los fondos de cohesión, o ayudas financieras a los países menos desarrollados de los Quince, Aznar cree que el problema estriba en la resolución de las perspectivas financieras para el lapso 2000-2006.
Eso, dice Aznar, "lo tenemos que resolver con el horizonte de la ampliación y con el horizonte de lograr más integración europea, no de desintegración".
Acerca del conflicto con el territorio británico de Gibraltar, el presidente del Gobierno considera que "España cumple y seguirá cumpliendo con su tarea, que es reclamar la soberanía del Peñón, exigir a quienes tienen la representación exterior de Gibraltar que hagan que las normas se cumplan".
Gibraltar, un peñón estratégico de 5,5 kilómetros cuadrados, situado en el extremo sur de España, conquistado por los ingleses en 1704 y bajo soberanía del Reino Unido desde el Tratado de Utrecht (1713), ha sido y es objeto de repetidas controversias y disputas diplomáticas entre España y el Reino Unido.
Con respecto a la solución de la crisis de Kosovo, el presidente del Gobierno español dice que ésta "no debe pasar, en ningún caso, por su independencia".
En cuanto a los asuntos internos españoles y sobre el País Vasco, Aznar considera que el Pacto de Estella, entre los partidos nacionalistas de esa región, es "un sustitutivo de ETA".
En septiembre del año pasado, los partidos nacionalistas - el Partido Nacionalista Vasco (PNV), Eusko Alkartasuna (EA), Herri Batasuna (HB)- e Izquierda Unida (IU) y otras organizaciones sociales divulgaron en Estella (Navarra) una propuesta de paz para solucionar el conflicto que afecta desde hace años al País Vasco, en el norte español.
Cuatro días después de esa declaración, la banda terrorista ETA declaró un alto el fuego que mantiene.
"Es evidente - dice Aznar a "La Vanguardia"- que ETA y el mundo nacionalista ha visto que por la violencia no consigue sus objetivos, pero quiere cobrar un precio por dejar la violencia, esto es el Pacto de Estella".
Frente a esta situación, Aznar considera que el resto de partidos que piensan que el País Vasco no merece aventuras irresponsables, "pueden y deben reaccionar".
En opinión del presidente del Gobierno español, "la colaboración entre partidos que piensan eso parece bastante razonable, pero no debe llevar a la constitución de ningún frente contra nadie".
Acerca del papel de su socio de gobierno Convergencia i Unió (CiU) en la política española y catalana, el jefe del Ejecutivo destaca que "mientras el mundo ha cambiado, Europa ha cambiado, España y Cataluña han cambiado, el discurso nacionalista (de CiU) no ha cambiado".
Algunos de los "caminos" que ha elegido CiU -dice Aznar- "no son los correctos para el futuro, lo digo sinceramente. La cuestión no está en disponer de una competencia más o menos, sino en definir un proyecto y un modelo de lo que debe ser la participación de Cataluña en lo que es común", añade.
Aznar considera que "Cataluña debe asumir sin complejos, claramente, la posición que le corresponde en el conjunto de España. Es la participación", añade.
José María Aznar también asegura que en caso de que el gobernante Partido Popular (PP) consiguiera la mayoría absoluta tras las próximas elecciones generales, "gobernaría igual que ahora".
El presidente del Gobierno español defiende el "reformismo de centro" del PP porque lo cree "más eficaz" que la Tercera Vía del primer ministro británico, Tony Blair.