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Azul y oro


Ernesto Endara (diad@epasa.com)

Del “Cantar de los cantares”

Hace un año, ¿o dos? ¡Puaf, qué importa el tiempo! Mencioné un poema que ahora recuerdo es de José Emilio Pacheco: “Time is money ulula su resoplar de toro / junto al sueño latino clavado en una cruz. / ¡Oh síntesis grotesca del prócer refrán moro / que dijo bellamente: el tiempo es polvo de oro, / colmillos de elefante y plumas de avestruz!” ¿Qué dije, que no importa el tiempo? No digas tonterías, Neco. Claro que me importa, con él vivo, y cuando termine, por él muero. Pero no es de esa importancia del tiempo de lo que quiero reflexionar sino de cómo queremos embaucarlo.

 
Me sacudió una noticia aparecida en el Clarín. Mencionaba una crema, fabricada en la India, que recupera la virginidad de las mujeres. Una noticia para comentarla con Tito Piedra que, por su sinceridad, es una especie de Kramer al que me gusta darle cuerda. Se la envié por correo electrónico. 

Jo, jo, jo, rió en pantalla Tito, igual que el viejo Claus. El himen, dijo, es un telón sin importancia, el escenario es lo que cuenta. Como en los teatros, hay algunos escenarios sin telón, así mismo, hay criaturas que nacen sin himen y otras que no dan señales vivas como sangrar al primer contacto. Y hay otras que quedan en cinta con el himen intacto. Todo depende del tipo de himen que les tocó en gracia: semilunar, labial, herradura, hiipertrofiado, trifoliado, coroliforme... ¡Uff, todos dizque defendiendo la más aburrida de las virtudes: la virginidad.

—Bueno, Tito, para nuestros abuelos, esa virginidad era muy importante.

 
—Telón, mampara, velo, persiana, máscara, asuntos del siglo diecinueve. ¿Te puedes imaginar la opinión que tendrá tu bisnieto de la virginidad? Lo que sí parece importante de lo que enviaste es que la mágica pomada está hecha de granada (la fruta, no la bomba), aloe vera y esencia de almendras. Ah, y como toque final, polvo de oro. Esos indios se la saben entera. Seguro previene infecciones, pero imposible que vuelva a estrechar un ámbito que fue expandido a base de roces y suspiros.

—¿Diablos, dije, ¿para que estrechar más el cómodo paso de los Dardanelos?

—La respuesta para esos menjurjes la tenemos en la pastillita azul, que tú te niegas a tomar. Ella es la viga, el árbol de mesana, el bastón empedernido que nos ayuda a caminar por la vida. Azul y oro, tómala.


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860250
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América