El alemán Thomas Bach, elegido ayer presidente del Comité Olímpico Internacional (COI), prometió tener siempre abiertos “la puerta, los oídos y el corazón” y luchar por un equilibrio entre las distintas familias del Movimiento Olímpico.
Nada más ser anunciado como nuevo presidente y tras recibir el abrazo de su antecesor, el belga Jacques Rogge, Bach ha expresado ante los micrófonos un prolongado “¡uf!” de alivio, al que ha seguido un breve discurso que llevaba preparado.
El nuevo presidente dio las gracias a sus colegas en varios idiomas, empezando por el español, por concederle esta “abrumadora muestra de confianza”, y aseguró que trabajará para hacer realidad el que ha sido su lema de campaña: “unidad en la diversidad”.