PROBABLEMENTE, César Quintero jamás ha tocado un balón de fútbol americano. Quizás nunca le ha puesto atención a ese juego, ni mucho menos conoce sus reglas. Aún así, este jugador de béisbol ya tiene una referencia clara de los riesgos que corren quienes lo practican.
"Manga" Quintero sufrió una luxación clavicular entre grado 3 y grado 4, en su hombro derecho, luego de una mala caída que sufrió mientras celebraba el pase de Chiriquí, a la ronda final del LXIV Torneo Mayor de Béisbol, Copa Atlas.
Producto de la lesión, Quintero tuvo que ser intervenido quirúrgicamente el lunes, para reparar el daño. La operación, practicada por el doctor Humberto Arrue, cirujano ortopedista - traumatólogo y especialista en cirugía reconstructiva de hombro, se perfila como un éxito y ahora sólo dependerá de que el atleta saque su as bajo la manga para que la recuperación sea completa.
Arrue señaló que la lesión se produjo al romperse cuatro ligamentos, lo que ocasionó una separación entre la clavícula y la escápula del omoplato, e hizo que el hombro de Quintero cayera, haciendo notar que la clavícula estaba más arriba de lo normal.
"Estas lesiones son comunes en los jugadores de fútbol americano, pues durante los partidos, muchos de ellos caen a la grama directamente sobre el hombro, y eso hace que la clavícula se rompa", explicó Arrue.
Para reparar el daño, Arrue dijo que se siguen varios procedimientos, simultáneamente. Primero, se reconstruyen los ligamentos que están rotos. Eso se hace con un implante especial que se utiliza para amarrar los remanentes de ligamentos y al colocar un tornillo largo de 5 centímetros (hecho de acero inoxidable), que mantendrá la clavícula pegada al hueso de manera que proteja la reconstrucción de los ligamentos que se hicieron.
"Ese tornillo se quitará dentro de dos o tres meses. Su función es proteger la reconstrucción para que, posteriormente, los ligamentos peguen solos y mantengan su resistencia por ellos mismos y no dependan de un implante para que puedan mantener su resistencia", mencionó Arrue.
Se inició desde el martes con algunos ejercicios que el jugador debe hacer en casa. Luego, a las dos semanas, deberá empezar la terapia fuerte. Entre dos o tres meses, se le estará removiendo el tornillo temporal y ahí inicia su periodo de fortalecimiento.
"En esencia, él debería estar volviendo a lanzar pelota dentro de cuatro o cinco meses, pues sus tendones estaban completamentos sanos y el mecanismo de lanzar de él (lo que es el manguito rotador y los otros estabilizadores de lo que es la cabeza del húmero con la cavidad glenoidea, están sanos", argumentó Arrue.
A juicio del médico, Quintero volverá a tener la movilidad de su brazo en un 100 %. "Lo que quizás podría perder es un 10 % de su fuerza (unas 8 ó 9 millas por hora en sus lanzamientos), en el peor de los casos", indicó.
As bajo la "Manga"
El jugador quedó fuera de la Gran Final que disputa su equipo Chiriquí ante Herrera.