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Ballerina


Cuando llegó a su casa, nadie la estaba esperando. Entre la oscuridad de la noche, se abrió paso hasta su puerta. No tuvo tiempo de abrirla. En menos de cinco minutos estaba muerta.

Al amanecer, descubrieron su cuerpo. Los detectives estaban desconcertados. Estudiaron el caso y no encontraron pistas. No se le conocían enemigos. Interrogaron a todos lo que estuvieron en el teatro esa noche. No había sospechosos; no existían motivos. Al menos, no parecía haberlos.

Ella sólo se dedicaba a bailar. A todos les encantaba su arte. ¿A quién le podría molestar eso? Su interpretación Odette en El Lago de los Cisnes fue magistral. La ovacionaron por más de media hora. El espléndido tutú emplumado causaba admiración. Había sido la última función de la temporada. Lleno completo todos los días. Al terminar, dijo que pasaría las vacaciones en su finca. Quería estar un tiempo lejos de los ojos del público. Allá fue a encontrar la muerte. Paz al alma de la ballerina.

 

*****

Cuando llegó a su casa, nadie la estaba esperando. Excepto yo, por supuesto. Acechando en la oscuridad, la vi llegar hasta su puerta. Sin misericordia, salí y la ataqué. Creo que no sufrió mucho, porque murió enseguida.

La consideraban bailarina, aunque ella se decía ballerina. Para mí, se trataba de una simple impostora. No soportaba verla embutida en ese tutú. Las plumas, las capas, los tejidos; todo era falso. Qué disfraz tan espantoso. Y además, todo blanco, como si no existiera otro color.

 

Me indignaba tanto desprecio. Ni siquiera sabía moverse, y carecía de la cadencia requerida en estos casos. Si lo sabré yo. Quería ser sensual, pero rayaba en lo vulgar. Con curvas simplonas, le faltaba voluptuosidad. Yo diría que su cuerpo no era suficientemente sinuoso. Es injusto que al final haya querido convertirse en princesa. Tratar de ocupar mi lugar fue su perdición.

El imbécil de Rothbart hizo mal su trabajo. ¿O habrá sido Chaikovski? Ella intentaba volar, pero cómo hacerlo sin alas. La aplaudían por ejecutar simples piruetas. Llegaron a declararla Prima Ballerina Assoluta. Inmerecido por completo. Siempre noté que ni siquiera sabía nadar. En verdad, ese lago nunca tuvo agua.

Dicen que era un simple efecto en el piso del escenario. Se creía una diva, pero su cuello no tenía elegancia, garbo, ni perfección. Sospecho que ella lo sabía.

 

Ya nada de eso importa.Al fin estoy en el sitial de honor que me corresponde. Ahora Sigfrido será libre para fijarse en mí. Mis rítmicos movimientos lo embelesarán, y no podrá resistirse. Cuando me bese, volveré a ser Odette. Sólo así se puede romper el hechizo. Viajaremos juntos a las profundidades. La usurpadora no se interpondrá más entre nosotros.

*****

El cuerpo de la ballerina yace ensangrentado. De seguro, las perforaciones en su espalda causarán desconcierto.

 

Desde que llegaron, esos señores están revisándolo todo. Sin embargo, estoy tranquila. Si supieran que yo soy la verdadera Odette. Nadie podría sospechar de mí. Ni por vivir en la misma finca que la muerta, ni por estar manchada de sangre. A fin de cuentas, todos los cisnes negros tenemos el pico rojo.


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732269
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América