Noches de desesperación, noches largas, aquellas en las que conciliar el sueño es imposible, aquellas en las cuales te sentiste capaz de agarrar la gloria entre tus manos, pero de un momento a otro el panorama cambió y la ilusión que tenías empezó a desmoronarse como el gigante Goliat tras recibir la estocada final del valiente David.
Por una noche como estas pasó el miércoles el defensor panameño Felipe Baloy, quien jugó los 90 minutos en la derrota del Santos Laguna de 2-0 frente a Los Rayados de Monterrey, en el encuentro de ida de la final de la Concacaf Liga de Campeones.
“Fue un golpe duro porque no esperábamos un resultado así. El equipo iba mentalizado en ganar o como mínimo empatar, pero lastimosamente en dos llegadas nos hacen los dos goles”, señaló ayer “Pipe” a 10 Deportivo.
Lo que hace más trágica la caída para el zaguero istmeño es que no podrá estar presente en la vuelta, debido a la suspensión que tendrá que cumplir por acumulación de tarjetas.
“Lo más complicado para mí es saber que no estaré en el partido de vuelta y no podré ayudar a mis compañeros”, manifestó.
Sin embargo, Baloy mandó un mensaje de esperanza y aseguró que la remontada es posible.
“Sabemos que no es imposible remontar y vamos a dar todo lo que podamos para poder lograrlo. Nosotros no hemos dado nada por perdido y lo único que le puedo decir a la gente es que no hay nadie a quien le duela más perder una final que a nosotros los jugadores”, concluyó.