El Barcelona llegó ayer al aeropuerto de Tel Aviv para una visita de 36 horas en las que sus estrellas y directivos se entrevistarán con dirigentes locales y el primer equipo se entrenará con niños israelíes y palestinos en un afán de impulsar la paz en la región.
El avión del Barça, con todas sus estrellas -menos Carles Pujol-, aterrizó en el aeropuerto Ben Gurión y los jugadores se desplazaron a su hotel en Jerusalén antes de emprender la etapa palestina de su gira.
Por sus éxitos de la última década, en particular en la etapa Guardiola, el Barcelona es el equipo con mayor número de fansentre israelíes y palestinos, un punto en común que su presidente, Sandro Rosell, quiere aprovechar para servir de puente entre ambos pueblos.