El Barcelona se impuso en San Mamés por 2-1 al Athletic Club en la ida de la Supercopa, una competición que en su primer asalto, a pesar de disputarse en un nuevo curso, ha supuesto casi una repetición de la final de la Copa del Rey de la pasada temporada en Mestalla.
Como entonces, se adelantó el Athletic, que incluso se permitió soñar con un triunfo de enorme prestigio e impacto mediático, pero acabó claudicando ante un rival poderoso y en la misma línea casi inabordable de la campaña anterior.
Esta vez fue el joven Óscar de Marcos el que adelantó el Athletic e hizo soñar a su entregada afición, y Xavi y Pedro los que devolvieron al conjunto bilbaíno las sensaciones de decepción ya conocidas.
Ninguno de los dos equipos sacó a su once de gala. El Barcelona por las bajas de Márquez, Iniesta, Messi e Ibrahimovic, y el Athletic porque dio descanso a hombres importantes de cara al choque europeo frente al Tromsoe noruego. Jugadores como Amorebieta, Yeste, Javi Martínez o el joven Muniain -estos últimos incluso fuera de la convocatoria-, que seguro jugarán el jueves.
Barcelona se encargó pronto en demostrar que sigue siendo el equipo pletórico del curso anterior. Un grupo que hace de la posesión su principal arma y que, a nada que avista la meta contraria, la busca con clarividencia.
Así se hizo rápidamente merecedor de abrir el marcador. Primero con dos sensacionales disparos lejanos de Bojan, al larguero y Alves, bien respondido por Iraizoz en una espléndida intervención.