Al Barcelona le bastó con brillar en momentos puntuales ante el Olympique de Lyon para lograr su único objetivo: puntuar y lograr la clasificación matemática para los octavos de final de la Liga de Campeones 2007-2008.
El conjunto francés también consiguió su propósito. Sigue vivo y dentro de dos semanas se jugará una auténtica final en Glasgow para determinar qué equipo acompañará a los azulgrana a la siguiente ronda.
El partido comenzó con la sorpresa de ver a Ronaldinho en el banquillo. Algo que no sucedía en Liga de Campeones desde diciembre del 2004, en un encuentro contra el ucraniano Shakhtar Donetsk, y que dará de qué hablar. El brasileño está a años luz de su mejor momento de forma y visto lo visto tardará en volver a ser el que antes fue.
La segunda gran noticia de la noche antes de ver correr el balón fue ver a Bojan Krkic, titular.
En frente, un Olympique de Lyon prudente que tampoco pudo contar con su jugador más desequilibrante, Karim Benzema. Pero en su caso por la lesión que sufrió en el muslo derecho.
Alain Perrin optó por una alineación cargada de cautela, al juntar por primera vez en la temporada a sus dos centrocampistas más defensivos, Jéremy Toulalan y Fábio Santos, ambos de gran actuación ayer en el partido ante Barcelona.
Un planteamiento novedoso que se tambaleó a los dos minutos de juego.
El sustituto de Benzema, Fred, perdió un balón en la frontal del área del Barca y el conjunto lionés tardó en replegarse un mundo. Lo suficiente para que Messi lanzara el contraataque, conectase con Bojan y diese un pase medido de gol a Iniesta.
El choque se perfilaba como un paseo para el Barcelona, pero no tardó el Olympique en empatar. Un centro de Juninho en jugada a balón parado, sin peligro alguno, se le coló a Valdés sin que nadie acertara a rematar.
Dos ocasiones de gol, dos goles. Un partido sin control y sin dueño.
El conjunto francés que necesitaba puntuar para seguir con vida en el torneo pudo entonces rehacerse y comenzó a inquietar a su rival con un disparo de Santos (min.14) que paró Valdés.
Touré respondió poco después con uno de sus trallazos que dejó al público lionés congelado al rozar uno de los palos de la portería de Vercoutre (min.16).