A las primeras de cambio, la angustia ya se instaló en el Camp Nou. El partido de hoy, el estreno europeo del Barça, tiene el riesgo como principal componente, un encuentro ante el Olympique de Lyon.
Los dos empates cosechados por el equipo en los dos primeros desplazamientos ligueros revivieron entre los aficionados el recuerdo de la Liga perdida la pasada temporada, y Rijkaard, el técnico que llevó al Barça a lo más alto, está en el punto de mira, hasta el punto de que dependiendo del resultado, el crédito del holandés podría iniciar una peligrosa cuenta atrás.
La segunda parte comenzó al ritmo de Diego. El brasileño es del gusto de Schuster y demostró el porqué. El Bremen llegó cojo a Madrid. Seis bajas, entre ellas el pulmón del equipo, Frings, y Metersaker recuperado a última hora, pero la magia de Diego sirvió para dar la cara y desatar los nervios en el Bernabéu. Salvando las distancias, muestra gestos maradonianos.
Madrid aceptó con valentía el intercambio de golpes con el Bremen y lo tiró a la lona. Guti conectó con su gran socio, Raúl, que cedió el mano a mano a Van Nistelrooy para engañar a Weise y quitarse la espina de cuatro ocasiones desperdiciadas.