El sueño del Presidente está a punto de cumplirse. Un técnico de renombre internacional para la selección, a fin de alimentar la ilusión de llegar a Brasil 2014. El Coco Basile reúne todas las condiciones.
Dirigió la selección argentina dos veces, ganó la Copa América, dirigió en Europa y fue campeón de la Copa Libertadores con Boca Juniors. ¿Qué más se le puede pedir? Le sobra recorrido y experiencia.
Tiene buen manejo del vestuario, lo demostró con creces al frente de Boca dirigiendo a estrellas como Riquelme y Palermo. Es cierto que no le fue bien en su último paso por la Albiceleste, pero en su entorno aseguran que fueron los mismos jugadores los que crearon un clima hostil en el vestuario para forzar su salida.
Habrá que ver si viene, cuál sería su adaptación al fútbol de la región, las diferencias de juego son grandes, pero un técnico de su experiencia puede ser un estímulo anímico enorme para sacar lo mejor de los jugadores nacionales. Es cierto que con tener un técnico famoso no alcanza, pero si se programa un buen proyecto de trabajo para respaldarlo, los buenos resultados pueden causar un fuerte impacto en el fútbol panameño. Salvando las lógicas distancias, un ejemplo claro es la revolución futbolística que causó Bielsa en Chile. Ojalá Panamá siga el mismo camino.