Deportes

Batalla contra la inmundicia


Tirar la basura en su lugar debe ser una acción simple, lógica y constante, pero para algunas personas es una acción complicada, irracional e inconstante.

Me dejan perpleja los líos que se arman con el asunto de la basura, pues se piensa, con extremo simplismo, que el asunto se resuelve ¡recogiéndola!

Nadie se pone a pensar que cada vez, más gente arroja desperdicios donde no debe, y en este círculo vicioso, cada vez, habrá más basura y se necesitarán más recursos.

 

Cuando estaba en primaria, la escuela destinaba algunas horas del año para que aseáramos, limpiáramos y ordenáramos los salones y alrededores. Hacían un concurso del tinaco y mural más llamativo de la escuela con temas alusivos a la adecuada disposición de los desechos. Hasta los padres de familia cooperaban en forma entusiasta.

La maestra nos organizaba por grupos y a cada uno le correspondía llevar, cada mes, un tinaco pequeño bien adornadito. Como arrojábamos sólo papeles, tomábamos una cajeta y la convertíamos en una hermosa manualidad. Competíamos por llevar la cajeta mejor adornada y eso lo maestra no los tomaba en cuenta para la apreciación.

La escuela nos convertía, así, en agentes multiplicadores del aseo y la limpieza. Recuerdo además la pegajosa frase de: No ensuciar también es limpiar.

 

¡Qué tiempos aquellos! Cada uno cumplía con su deber ciudadano, la basura no era un tema político ni se necesitaban las brigadas caza cochinos.

Y lo de ser cochinos no distingue clase social, pues hay señoritas y señoronas que se secan las manos y tiran las toallas desechables por doquier. Igual sucede con la famosas botellitas plásticas con agua.


fecha edicion
old id
584408
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América