Ya doña María no sabía qué hacer con el pequeño "Daniel, El Travieso" que tenía en su hogar. Y es que eran muchas las quejas que tenía que escuchar de su madre Crecencia cada vez que regresaba del trabajo, ya que el pequeño Cirilo Cumberbatch era todo un terremoto.
De repente, una idea fantástica tocó la puerta de María... una idea que acabaría con parte de la energía que tiene todo niño a la edad de cinco años.
"Mi abuela me cuidaba en la casa cuando salía de la escuela. Pero yo me portaba mal. Por esa razón fue que mi madre me inscribió en una escuela de béisbol en Betania. Como ella trabajaba en la Policlínica de este lugar, me llevó al Estadio William R. Cook de Betania para que quemara toda esa energía hasta que ella saliera del trabajo", recordó ayer con mucha alegría Cirilo, 16 años después.
"Por esa razón es que siempre le agradezco a mi madre, porque por ella me he convertido hoy en un pelotero profesional", agregó el guardabosques metropolitano, quien en días pasados salió del anonimato, luego de ganarse la IV versión de "Mete un Home Run" por Nutre Hogar.
Nace la firma.
Los grandes momentos tocaban el corazón de Cirilo a medida que seguía la entrevista. Uno de ellos fue aquel día cuando estampó su firma para jugar profesional con los Indios de Cleveland.
"Recuerdo que en el 2003, cuando jugaba para la Selección Juvenil de Panamá Metro, varios equipos de las Grandes Ligas me hicieron ofertas, pero ninguna llenaban mis expectativas, porque yo buscaba una opción para ir a la universidad", precisó.
Añadió que "luego que se acabó la categoría Juvenil, el scout de los Indios en Latinoamérica, René Gayo, llamó a mi mamá. Recuerdo que firmé con los Indios el 4 de julio de 2003".
Salto gigante.
Cumplida una parte de su sueño, Cirilo esperaba con ansias su debut con la camiseta de los Indios.
Ese fue otro pasaje inolvidable, así lo volvió a revivir con gran emoción el orgullo de doña María.
"Yo iba a debutar en República Dominicana, como siempre lo hacen la mayoría de los peloteros novatos cuando son firmados. Pero en la organización de los Indios hubo un cambio de jefe y René Gayo se fue para los Piratas de Pittsburgh. Luego de eso, Gayo llamó al asistente del gerente general de los Indios, John Mirabelli, para convencerlo de que viajara directamente a Estados Unidos", precisó el pelotero de 21 años de edad.
"Al final, Mirabelli vino a Panamá para ver el equipo de Estados Unidos que iba a jugar en el Preolímpico en el 2003 y me hizo una prueba. Inmediatamente, dio la orden para que viajara a Estados Unidos. Mi debut en la categoría Rookie fue en marzo del 2004", dijo.
Prueba de poder.
Pero como le ocurre a muchos peloteros, todo no fue felicidad en la carrera de l pelotero metropolitano.
"Mis dos primeros años con los Indios fueron buenos, porque terminé con promedio .270, que eran buenos. Sin embargo, en el 2006 repetí la Clase A Corta y me fue mal, porque creo que soné para .214. Esto fue un problema, porque como repetí la liga y no me fue bien, entonces el año siguiente tenía que ser crucial, porque tenía que enseñarle a la organización que podía jugar en una categoría más alta", comentó.
Una carcajada apareció en escena, antes que Cirilo revelara el arma que utilizó para vencer el reto que Dios le había puesto en el camino.
"Mi mamá habló conmigo y me dijo que diera el ciento por ciento. Estas palabras me dieron más confianza. Gracias a Dios, el año pasado tuve una buena campaña y al final terminé jugando en la Liga Doble A. En verdad fue maravilloso", expresó.
La hora de ponerle un punto final a la entrevista había llegado, no sin antes escuchar unas palabras nacidas del corazón.
"Todo se lo debo a mi madre. Por ella es que no descansaré hasta llegar a jugar en el béisbol de las Grandes Ligas. Este será algún día mi regalo para ella en el Día del Amor y la Amistad", dijo con mucha alegría.